Autor: Kariel

  • Lupus: síntomas, diagnóstico y cómo vivir con él

    Lupus: síntomas, diagnóstico y cómo vivir con él

    El lupus es una enfermedad en la que las propias defensas atacan distintas partes del cuerpo: la piel, las articulaciones, los riñones, la sangre. Nueve de cada diez personas con lupus son mujeres, casi siempre entre los quince y los cuarenta y cinco años. Como puede dar síntomas tan distintos, muchas pasan meses de médico en médico antes del diagnóstico. Hoy, con tratamiento y controles, la gran mayoría lleva una vida activa.

    Las señales

    Van y vienen por brotes, y rara vez aparecen todas juntas:

    • Cansancio fuera de proporción.
    • Dolor e hinchazón de articulaciones, sobre todo de manos y muñecas.
    • Una mancha rojiza en las mejillas y la nariz, en forma de alas de mariposa, que empeora con el sol.
    • Mucha sensibilidad al sol: manchas o ronchas después de exponerse.
    • Fiebre sin causa aparente.
    • Llagas en la boca o la nariz que no duelen.
    • Caída del pelo.
    • Dedos que se ponen blancos o morados con el frío.
    • Dolor en el pecho al respirar hondo.
    • Piernas hinchadas u orina con mucha espuma, que pueden indicar que están afectados los riñones.

    Qué dicen los análisis

    El diagnóstico lo hace el **reumatólogo** juntando los síntomas, la exploración y varios análisis:

    • Los **anticuerpos antinucleares (ANA)**: casi todas las personas con lupus los tienen positivos, pero también salen positivos en muchas personas sanas. Un ANA positivo solo no es lupus.
    • Otros anticuerpos más específicos, como el anti-ADN, y el complemento, que bajan en los brotes.
    • Una hematología, porque el lupus puede bajar los glóbulos rojos, los blancos o las plaquetas.
    • Un **examen de orina**, que busca proteína o sangre: es la forma de detectar a tiempo que el lupus está afectando los riñones, y por eso se repite en los controles.

    El tratamiento

    Lo decide el reumatólogo según qué partes del cuerpo están afectadas. Casi todas las personas con lupus toman a diario un medicamento de base que reduce los brotes y protege los órganos; necesita una revisión de la vista una vez al año. En los brotes se usa cortisona, a la dosis más baja y por el menor tiempo posible. Cuando hay riñones u otros órganos afectados, se suman medicamentos que regulan las defensas o tratamientos biológicos.

    No suspenda el tratamiento por sentirse bien: justamente evita los brotes.

    Qué ayuda a tener menos brotes

    • **Protegerse del sol** todos los días: protector solar de factor alto, sombrero y ropa que cubra. El sol es de lo que más desencadena brotes.
    • **No fumar**, que empeora la enfermedad y hace que el tratamiento funcione peor.
    • **Cuidar el corazón**: controle la presión, el colesterol y el azúcar, porque el lupus aumenta el riesgo cardiovascular.
    • **Moverse** con regularidad, respetando los días de más cansancio.
    • **Vacunas al día**, conversadas con el reumatólogo.
    • **Dormir y manejar el estrés**, que también influyen en los brotes.

    Si piensa en un embarazo, planifíquelo con su reumatólogo: es mucho más seguro cuando el lupus lleva meses en calma, y algunos medicamentos deben cambiarse antes. Por la misma razón, no todos los anticonceptivos convienen; pregunte cuál le corresponde.

    Y con los productos naturales, cuidado especial: lo que promete «estimular las defensas», como la equinácea, y la alfalfa se desaconsejan en el lupus porque pueden avivar la enfermedad. Antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, coméntelo con su reumatólogo.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene dolor de articulaciones, cansancio y manchas en la piel que empeoran con el sol.
    • Si le salió un ANA positivo y no sabe qué significa.
    • Si tiene lupus y nota las piernas hinchadas o la orina con mucha espuma.
    • Si tiene lupus y aparece un síntoma nuevo o empeora uno que tenía, por si es un brote.
    • De urgencia si tiene dolor de pecho, falta de aire, convulsiones, o fiebre mientras toma medicamentos que bajan las defensas.

    Si vive con lupus y quiere acompañamiento con el cansancio, la alimentación o los hábitos que ayudan a tener menos brotes, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al reumatólogo que le trata; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿El lupus se contagia?

    No. Es una enfermedad autoinmune: no se pasa de una persona a otra.

    Si mi ANA salió positivo, ¿tengo lupus?

    No necesariamente. El ANA sale positivo en muchas personas sanas y en otras enfermedades. El diagnóstico lo hace el reumatólogo juntando los síntomas y otros análisis.

    ¿Por qué el sol empeora el lupus?

    La luz ultravioleta daña las células de la piel y eso activa las defensas en contra del propio cuerpo. Por eso protegerse del sol todos los días es parte del tratamiento.

    ¿Puedo quedar embarazada si tengo lupus?

    Sí, en la mayoría de los casos, pero se planifica con el reumatólogo: es más seguro cuando el lupus lleva meses en calma, y algunos medicamentos deben cambiarse antes.

    ¿Puedo tomar productos naturales si tengo lupus?

    Coméntelo antes con su reumatólogo. Lo que promete estimular las defensas, como la equinácea, y la alfalfa se desaconsejan porque pueden avivar la enfermedad.

    Si su dolor de articulaciones se parece más al de la artritis reumatoide, lea también Artritis reumatoide: señales tempranas, diagnóstico y tratamiento.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Miomas en el útero: síntomas, cuándo tratarlos y qué opciones hay

    Miomas en el útero: síntomas, cuándo tratarlos y qué opciones hay

    Los miomas son bolitas de músculo que crecen en la pared del útero. Son benignos, y muy frecuentes: a los cincuenta años, la mayoría de las mujeres tiene alguno, aunque muchas nunca lo sepan porque no dan molestias. Enterarse en un ultrasonido asusta, pero lo que decide si hay que hacer algo no es que estén, sino qué molestias dan y dónde están.

    Qué molestias dan

    • **Reglas abundantes o largas**, con coágulos, o que obligan a cambiar la toalla cada hora.
    • **Cansancio y palidez** por la anemia que deja ese sangrado.
    • Sensación de peso o presión en la parte baja de la panza, o la panza abultada.
    • Ganas de orinar muy seguido, o estreñimiento, cuando el mioma aprieta la vejiga o el intestino.
    • Dolor durante las relaciones o dolor de espalda baja.
    • En algunos casos, dificultad para quedar embarazada o pérdidas de embarazo.

    Muchas mujeres con miomas no tienen ninguna de estas molestias. En esos casos, lo habitual es sólo vigilarlos.

    Por qué importa dónde están

    • **Dentro de la cavidad del útero** (submucosos): aunque sean pequeños, son los que más sangrado dan y los que más afectan la fertilidad.
    • **En el espesor de la pared** (intramurales): los más comunes; dan molestias según su tamaño.
    • **Hacia afuera del útero** (subserosos): casi no afectan la regla, pero pueden apretar otros órganos.

    Por eso dos mujeres con miomas del mismo tamaño pueden necesitar cosas muy distintas.

    Quién los tiene y cómo se confirman

    Aparecen sobre todo entre los treinta y los cincuenta años, crecen con las hormonas y suelen encogerse después de la menopausia. Son más frecuentes si su madre o sus hermanas los tuvieron y con el sobrepeso.

    Se confirman con un **ultrasonido** pélvico o transvaginal, que dice cuántos son, de qué tamaño y dónde están. A veces se completa con una histeroscopía, que mira el útero por dentro, o con una resonancia antes de una cirugía.

    Las opciones cuando sí hay que tratarlos

    El ginecólogo elige según las molestias, la edad y si quiere tener hijos:

    • **Vigilar**, con controles, si no dan molestias.
    • **Medicamentos** para disminuir el sangrado y el dolor, incluidos algunos hormonales y un dispositivo intrauterino con hormona; y **hierro** para la anemia.
    • **Miomectomía**: retirar los miomas conservando el útero. Los que están dentro de la cavidad a menudo se retiran por histeroscopía, sin cortar la panza.
    • **Embolización**: cerrar las arterias que alimentan el mioma para que se encoja, sin cirugía abierta.
    • **Histerectomía**: retirar el útero, cuando las molestias son grandes y no se desea tener más hijos. Es la única opción con la que no vuelven.

    Desconfíe de lo que promete desaparecer los miomas. Si le interesa acompañar su tratamiento con opciones naturales, háblelo en consulta con un profesional que conozca su caso y su ultrasonido.

    Qué ayuda en el día a día

    • Si sangra mucho, cuidar el hierro: frijol, hígado, hojas verdes, y la vitamina C de las frutas para absorberlo mejor. Si ya hay anemia, hace falta hierro indicado por el médico.
    • Llevar un registro de sus reglas: cuántos días, cuántas toallas y si hay coágulos. Ayuda mucho al médico a decidir.
    • Mantener un peso saludable y moverse.
    • Para el dolor de la regla, calor local y los analgésicos que le haya indicado su médico.
    Cuándo conviene consultar
    • Si sus reglas son tan abundantes que cambia la toalla cada hora o tiene coágulos grandes.
    • Si se siente cansada, pálida o se marea: puede tener anemia.
    • Si nota la panza abultada o presión que no tenía.
    • Si tiene miomas y le cuesta quedar embarazada.
    • Si un mioma crece después de la menopausia, o sangra después de la menopausia.
    • De urgencia si sangra empapando una toalla por hora durante varias horas, o se desmaya.

    Si tiene miomas y quiere acompañamiento con el sangrado, la anemia o las molestias, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al ginecólogo que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Los miomas se vuelven cáncer?

    Muy rara vez. Los miomas son benignos. Lo que sí merece revisión es un mioma que crece rápido o que crece después de la menopausia.

    ¿Todos los miomas hay que operarlos?

    No. Los que no dan molestias suelen sólo vigilarse. Se tratan cuando dan sangrado, dolor, presión o afectan la fertilidad.

    ¿Puedo quedar embarazada si tengo miomas?

    La mayoría de las mujeres con miomas se embarazan sin problema. Los que están dentro de la cavidad del útero son los que más pueden dificultarlo; conviene hablarlo con el ginecólogo.

    ¿Los miomas desaparecen con la menopausia?

    Suelen encogerse, porque dejan de recibir el estímulo de las hormonas. Si un mioma crece después de la menopausia, hay que revisarlo.

    ¿Hay algo natural que los desaparezca?

    Desconfíe de lo que lo promete. Si le interesa acompañar su tratamiento con opciones naturales, háblelo en consulta con un profesional que conozca su caso.

    Si lo que le preocupa es que su regla cambió de ritmo, lea también Menstruación irregular: qué es normal y qué no.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de próstata: el PSA, la detección y las opciones de tratamiento

    Cáncer de próstata: el PSA, la detección y las opciones de tratamiento

    El cáncer de próstata es de los más frecuentes en los hombres, y también de los que más confusión generan. Muchos crecen tan despacio que nunca llegan a dar problemas, y otros sí necesitan tratamiento pronto. Por eso la pregunta no es sólo si hay cáncer, sino de qué tipo, y eso cambia mucho lo que conviene hacer.

    Casi nunca da molestias al principio

    Levantarse de noche a orinar, el chorro débil o las ganas urgentes casi siempre se deben al crecimiento benigno de la próstata, que es muy común con la edad y no es cáncer. El cáncer temprano, en cambio, casi nunca da molestias. Cuando las da, suele ser porque ya avanzó:

    • Sangre en la orina o en el semen.
    • Dolor de huesos, sobre todo en la espalda baja, las caderas o las costillas.
    • Bajar de peso sin intentarlo.
    • Dificultad para orinar que aparece y empeora rápido.

    Por eso la detección se hace con pruebas, no esperando a sentir algo.

    Qué dice y qué no dice el PSA

    El **PSA** es un análisis de sangre que mide una proteína que fabrica la próstata. Sube con el cáncer, pero también con otras cosas:

    • El crecimiento benigno de la próstata.
    • Una infección o inflamación de la próstata.
    • Haber eyaculado o montado bicicleta el día anterior.

    Y al revés: algunos medicamentos para la próstata agrandada bajan el valor del PSA a la mitad, y un médico que no lo sabe puede leerlo mal. Dígale siempre qué toma.

    Un PSA alto no es un diagnóstico: es una razón para seguir estudiando. Casi siempre se repite, y si sigue alto se pide una **resonancia de la próstata** y, según lo que muestre, una **biopsia**, que es la que confirma.

    Cuándo hablar de la detección

    La recomendación general es conversar con el médico sobre el PSA a partir de los cincuenta años, y desde los cuarenta y cinco si su padre o un hermano tuvo cáncer de próstata.

    Es una conversación, no un análisis automático, porque la detección tiene dos caras: encuentra a tiempo los cánceres que sí son peligrosos, pero también encuentra otros que nunca habrían dado problemas. Saber eso de antemano ayuda a no asustarse y a decidir con calma.

    Las opciones de tratamiento

    Dependen de qué tan agresivo es el cáncer, que la biopsia mide, y de hasta dónde llegó:

    • **Vigilancia activa**: en los cánceres pequeños y poco agresivos, no se trata de inmediato; se vigila con PSA, resonancias y biopsias periódicas, y se trata sólo si cambia. No es dejarlo solo: es evitar los efectos de un tratamiento que no hace falta.
    • **Cirugía**, que retira la próstata.
    • **Radioterapia**, desde fuera o con semillas colocadas en la próstata.
    • **Tratamiento hormonal**, que baja la testosterona que alimenta al tumor, en los casos más avanzados.

    La cirugía y la radioterapia pueden dejar pérdidas de orina y problemas de erección. Casi siempre mejoran con el tiempo, con ejercicios del piso de la pelvis y con tratamiento; pregunte por ellos sin pena, porque son parte de la recuperación.

    Qué ayuda durante el tratamiento

    • Los **ejercicios del piso de la pelvis**, antes y después de la cirugía, ayudan a recuperar el control de la orina.
    • Con el tratamiento hormonal, el **ejercicio de fuerza** frena la pérdida de músculo y de hueso, y ayuda con el cansancio.
    • Cuidar el peso, la presión y el azúcar, porque el tratamiento hormonal puede afectarlos.
    • Hablar con la pareja y con el equipo sobre la vida sexual.

    Si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, incluidos los que se venden para la próstata, dígaselo a su médico: pueden confundir los controles o interactuar con el tratamiento. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene cincuenta años o más y nunca ha hablado con su médico sobre el PSA; o cuarenta y cinco si su padre o un hermano lo tuvo.
    • Si ve sangre en la orina o en el semen.
    • Si tiene dolor de huesos que no se explica, sobre todo en la espalda baja o las caderas.
    • Si le salió un PSA alto y no sabe qué sigue.
    • De urgencia si de pronto no puede orinar.

    Si está en vigilancia activa, en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al urólogo o al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Levantarme de noche a orinar quiere decir que tengo cáncer de próstata?

    Casi nunca. Suele deberse al crecimiento benigno de la próstata, que es muy común con la edad. El cáncer temprano casi no da molestias, y por eso se busca con pruebas.

    Si el PSA salió alto, ¿tengo cáncer?

    No necesariamente. El PSA también sube con la próstata agrandada, una infección o incluso por haber montado bicicleta. Se repite y, si sigue alto, se estudia con resonancia y, según el caso, biopsia.

    ¿Desde qué edad hay que hacerse el PSA?

    Se recomienda hablarlo con el médico desde los cincuenta años, o desde los cuarenta y cinco si el padre o un hermano tuvo cáncer de próstata.

    ¿Qué es la vigilancia activa?

    Es no tratar de inmediato un cáncer pequeño y poco agresivo, sino vigilarlo de cerca con análisis, resonancias y biopsias, y tratarlo sólo si cambia. Evita los efectos de un tratamiento que quizá nunca haga falta.

    ¿Puedo tomar productos naturales para la próstata?

    Dígaselo antes a su médico. Algunos pueden confundir los controles del PSA o interactuar con el tratamiento, y ninguno sustituye al tratamiento indicado.

    Si lo que tiene son molestias al orinar y quiere saber si es la próstata agrandada, lea también Próstata: qué síntomas da y cuándo hay que revisarla.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de colon: señales, detección a tiempo y tratamiento

    Cáncer de colon: señales, detección a tiempo y tratamiento

    El cáncer de colon casi siempre empieza como un pólipo, un pequeño crecimiento en la pared del intestino que tarda años en volverse cáncer. Eso lo convierte en uno de los pocos cánceres que se pueden evitar: si el pólipo se encuentra y se retira a tiempo, el cáncer no llega a aparecer. El problema es que al principio no da molestias, y las que da se confunden con cosas comunes.

    Las señales

    • Sangre en las heces, roja o haciendo que se vean muy oscuras.
    • Un cambio en el ritmo del intestino que dura más de tres o cuatro semanas: diarrea, estreñimiento o las dos alternándose.
    • Heces más delgadas que de costumbre.
    • Sensación de no terminar de vaciar.
    • Dolor o cólicos de panza que no se quitan.
    • Bajar de peso sin intentarlo.
    • Cansancio y palidez por una anemia de falta de hierro sin causa clara, sobre todo en hombres y en mujeres después de la menopausia.

    La trampa más común es atribuir la sangre a las hemorroides sin revisarla. Muchas veces sí son hemorroides, pero la sangre en las heces, sobre todo después de los cuarenta y cinco años, merece que un médico la estudie.

    Quién tiene más riesgo

    • Tener más de cuarenta y cinco años.
    • Un padre, madre, hermano o hijo con cáncer de colon o con pólipos.
    • Haber tenido pólipos antes.
    • Una enfermedad inflamatoria del intestino de muchos años, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
    • Comer muchas carnes rojas y embutidos, y poca fibra.
    • El sedentarismo, el sobrepeso, fumar y el alcohol.

    En los últimos años se ve cada vez más en personas jóvenes, así que la edad no es razón para ignorar una señal.

    Cómo se encuentra antes de que dé molestias

    A partir de los cuarenta y cinco años, aunque se sienta bien, conviene hacerse alguna de estas pruebas:

    • **Sangre oculta en heces**: una prueba sencilla que se hace en casa con una muestra y se repite cada año. Si sale positiva, el siguiente paso es la colonoscopía.
    • **Colonoscopía**: mira todo el colon por dentro y permite retirar los pólipos en el mismo momento. Si sale normal, se repite cada diez años.

    Si un familiar cercano tuvo cáncer de colon, se empieza antes: a los cuarenta, o diez años antes de la edad en que se lo encontraron a su familiar.

    Cómo se confirma y cómo se trata

    Lo confirma la **biopsia** tomada en la colonoscopía. Después, una tomografía dice hasta dónde llegó, y eso decide el tratamiento:

    • **Cirugía**, que retira la parte del colon afectada. Es el tratamiento principal.
    • **Quimioterapia** después de la cirugía, en algunas etapas, para bajar el riesgo de que regrese.
    • En el **recto**, muchas veces radioterapia y quimioterapia antes de operar.

    A veces hace falta una **colostomía**, una salida del intestino hacia una bolsa en la panza. Muchas son temporales, y quienes la llevan de forma permanente aprenden a hacer una vida normal: trabajar, hacer ejercicio, viajar.

    Después del tratamiento

    • Volver a comer poco a poco, subiendo la fibra de a pocos y tomando bastante agua.
    • Si tiene colostomía, pedir que le enseñen a cuidarla; hay enfermeras que se dedican a eso.
    • Moverse: la actividad física regular se asocia a menos recaídas.
    • No faltar a los controles, que incluyen análisis, tomografías y nuevas colonoscopías.

    Si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo antes a su oncólogo: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si ve sangre en las heces, aunque crea que son hemorroides, y más después de los cuarenta y cinco años.
    • Si su ritmo intestinal cambia y no vuelve a lo normal en tres o cuatro semanas.
    • Si tiene anemia por falta de hierro sin causa clara.
    • Si tiene cuarenta y cinco años o más y nunca se ha hecho una prueba de detección.
    • De urgencia si tiene dolor de panza fuerte con vómitos y no puede evacuar ni expulsar gases.

    Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o la vida con colostomía, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿La sangre en las heces siempre es cáncer?

    No. Lo más frecuente son las hemorroides o una fisura. Pero no se puede saber sin revisarla, y después de los cuarenta y cinco años merece un estudio.

    ¿Desde qué edad hay que hacerse la colonoscopía?

    En general, desde los cuarenta y cinco años, con una colonoscopía cada diez años o una prueba de sangre oculta en heces cada año. Si un familiar cercano lo tuvo, se empieza antes.

    ¿Duele la colonoscopía?

    Suele hacerse con sedación, así que la mayoría de las personas no siente nada. Lo más incómodo es la preparación del día anterior para limpiar el intestino.

    ¿La colostomía es para siempre?

    No siempre. Muchas son temporales y se cierran unos meses después. Cuando es permanente, se aprende a cuidarla y se puede llevar una vida normal.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Si ya le revisaron y la sangre es por hemorroides, lea también Hemorroides: qué las produce y qué las calma.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Enfermedad de Crohn: síntomas, diagnóstico y cómo vivir con ella

    Enfermedad de Crohn: síntomas, diagnóstico y cómo vivir con ella

    La enfermedad de Crohn es una inflamación crónica del tubo digestivo en la que las propias defensas atacan la pared del intestino. Suele empezar entre los quince y los treinta y cinco años, y va por épocas: brotes con molestias y temporadas en calma. Muchas personas pasan años con el diagnóstico de colitis o de colon irritable antes de saber lo que tienen, y por eso vale la pena conocer las señales que la distinguen.

    Qué pasa en el intestino

    Puede afectar cualquier parte del tubo digestivo, de la boca al ano, pero lo más común es el final del intestino delgado y el colon. La inflamación va por parches y atraviesa toda la pared del intestino, y con los años puede dejar estrecheces o túneles hacia otros órganos o hacia la piel, llamados fístulas.

    Se parece a la **colitis ulcerosa**, que es la otra enfermedad inflamatoria del intestino. La diferencia es que ésta afecta sólo el colon y de forma continua, sin parches. El tratamiento de las dos se parece, pero no es igual.

    Los síntomas

    • Diarrea que dura más de cuatro semanas, a veces con sangre.
    • Dolor de panza, muchas veces del lado derecho abajo, que empeora después de comer.
    • Bajar de peso sin intentarlo, y cansancio por anemia.
    • Fiebre en los brotes.
    • Llagas en la boca que se repiten.
    • Dolor, abscesos o fístulas alrededor del ano.
    • En niños y adolescentes, que dejen de crecer o se atrase el desarrollo.

    También puede dar molestias fuera del intestino: dolor de articulaciones, ojos rojos y dolorosos, o bultos rojos y dolorosos en las piernas.

    En qué se diferencia del colon irritable

    El colon irritable causa dolor, gases y cambios en las evacuaciones, pero **no daña el intestino** y no deja señales en los análisis. La enfermedad de Crohn sí inflama, y por eso suele traer alguna de estas señales, que el colon irritable no da:

    • Sangre en las heces.
    • Diarrea que le despierta de noche.
    • Bajar de peso sin intentarlo.
    • Fiebre o anemia.
    • Fístulas o abscesos alrededor del ano.

    Si tiene alguna de ellas, no se quede con el diagnóstico de colitis sin más estudios.

    Cómo se confirma

    • Análisis de sangre para buscar anemia e inflamación.
    • La **calprotectina en heces**, una prueba sencilla que sube cuando el intestino está inflamado y ayuda mucho a separarla del colon irritable.
    • La **colonoscopía con biopsias**, que es la que confirma.
    • Estudios de imagen, como la resonancia o la tomografía del intestino, para ver las partes que la colonoscopía no alcanza.

    En Guatemala, antes de confirmarla hay que descartar infecciones que se le parecen mucho, como las amebas o la tuberculosis intestinal. Por eso el diagnóstico lo hace el gastroenterólogo, juntando todo.

    El tratamiento y el día a día

    El gastroenterólogo lo decide según la zona afectada y cuánta inflamación hay. Los brotes suelen tratarse con cortisona por un tiempo; para mantener la calma se usan medicamentos que regulan las defensas y, cuando no bastan, tratamientos biológicos. La cirugía se reserva para las complicaciones, como una estrechez o una fístula. El objetivo es que el intestino deje de estar inflamado, no sólo que las molestias bajen.

    • **No fumar**: en la enfermedad de Crohn el tabaco empeora mucho los brotes y aumenta las cirugías.
    • **Evitar los antiinflamatorios** como el ibuprofeno, el diclofenaco o el naproxeno, que pueden desencadenar un brote.
    • **Comer**: no hay una dieta única. Llevar un diario ayuda a ver qué le cae mal; en los brotes, o si hay estrecheces, conviene comer con poca fibra.
    • **Revisar hierro, vitamina B12 y vitamina D**, que suelen quedar bajos.
    • **Vacunas al día**, conversadas con el médico antes de ciertos tratamientos.
    • **Cuidar el ánimo**: vivir con una enfermedad que va por épocas cansa, y también se acompaña.

    Antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, sobre todo si promete «subir las defensas», coméntelo con su gastroenterólogo: en una enfermedad autoinmune tratada con medicamentos que regulan las defensas no siempre conviene, y algunos no se deben combinar.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene diarrea que dura más de cuatro semanas.
    • Si hay sangre en las heces, diarrea que le despierta de noche o baja de peso sin intentarlo.
    • Si tiene dolor, un absceso o una fístula alrededor del ano.
    • Si un niño o adolescente con molestias de la panza deja de crecer o de subir de peso.
    • De urgencia si tiene dolor de panza fuerte con vómitos y no puede evacuar ni expulsar gases.

    Si vive con enfermedad de Crohn y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o los hábitos que ayudan entre brote y brote, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al gastroenterólogo que le trata; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿La enfermedad de Crohn es lo mismo que el colon irritable?

    No. El colon irritable causa molestias pero no daña el intestino. La enfermedad de Crohn lo inflama y puede dar sangre, pérdida de peso, fiebre o anemia.

    ¿Qué diferencia hay con la colitis ulcerosa?

    Las dos son enfermedades inflamatorias del intestino. La colitis ulcerosa afecta sólo el colon y de forma continua; la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tubo digestivo y va por parches.

    ¿Qué debo comer si tengo enfermedad de Crohn?

    No hay una dieta única. Un diario de comidas ayuda a ver qué le cae mal, y en los brotes o si hay estrecheces conviene comer con poca fibra. Lo importante es comer lo suficiente.

    ¿La enfermedad de Crohn se hereda?

    No de forma directa, pero tener un familiar cercano con la enfermedad aumenta el riesgo.

    ¿Puedo tomar productos naturales?

    Coméntelo antes con su gastroenterólogo. Varios tratamientos regulan las defensas, y los productos que prometen «subirlas» no siempre convienen en una enfermedad autoinmune.

    Si sus molestias se parecen más a un colon irritable, sin sangre ni pérdida de peso, lea también Colitis y colon irritable: qué es y qué lo desencadena.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de cuello uterino: cómo se evita, señales y tratamiento

    Cáncer de cuello uterino: cómo se evita, señales y tratamiento

    En Guatemala el cáncer de cuello uterino es de los más frecuentes en las mujeres, y a la vez es de los más evitables que existen. Casi siempre lo causa una infección por el virus del papiloma humano que se quedó muchos años, y antes de convertirse en cáncer pasa por lesiones que se pueden encontrar y tratar. La diferencia la hacen dos cosas sencillas: la vacuna y las pruebas de detección.

    Cómo se llega al cáncer

    Casi todas las personas tienen alguna vez el VPH, y en la gran mayoría el cuerpo lo elimina solo en uno o dos años. En unas pocas, un tipo de alto riesgo se queda y va cambiando las células del cuello del útero. Ese camino, de lesión leve a cáncer, suele tardar **diez años o más**.

    Ese tiempo largo es la oportunidad: una prueba de detección cada pocos años encuentra las lesiones mucho antes de que sean cáncer, y tratarlas en ese momento es sencillo.

    Las señales

    Las lesiones previas no dan ninguna molestia, y por eso no se puede esperar a sentir algo. Cuando ya hay cáncer, puede aparecer:

    • Sangrado después de las relaciones sexuales.
    • Sangrado entre reglas, o cualquier sangrado después de la menopausia.
    • Flujo que huele mal, es aguado o viene con sangre.
    • Dolor durante las relaciones o dolor en la parte baja del abdomen.
    • Más adelante, dolor de espalda o de piernas, o hinchazón de una pierna.

    Estas molestias suelen tener otras causas, como infecciones. Pero el sangrado después de las relaciones o después de la menopausia siempre debe revisarse.

    Cómo se evita

    • **La vacuna contra el VPH**, que funciona mejor cuanto antes se pone: idealmente entre los nueve y los catorce años, antes de iniciar la vida sexual. Pregunte en su centro de salud por la de sus hijas e hijos.
    • **Las pruebas de detección**: el Papanicolaou, la prueba de VPH o la inspección visual con ácido acético, según la edad y lo que haya disponible. En muchos servicios de Guatemala, si la inspección sale alterada, la lesión se trata en la misma visita.
    • **No fumar**: el tabaco hace que el virus se quede más tiempo.
    • El condón reduce el contagio, aunque no lo evita del todo.

    La vacuna no reemplaza las pruebas: una mujer vacunada también debe hacérselas.

    Cómo se confirma

    Si una prueba sale alterada o hay síntomas, el siguiente paso es la **colposcopía**: el médico mira el cuello del útero con un aparato de aumento y toma una **biopsia** de lo que se ve distinto. La biopsia dice si es una lesión previa o un cáncer. Si es cáncer, otros estudios dicen hasta dónde llegó, y eso decide el tratamiento.

    El tratamiento y la vida después

    • **Lesiones previas**: se retiran o se destruyen con congelación, calor o una pequeña cirugía llamada conización. Casi siempre se hace de forma ambulatoria.
    • **Cáncer temprano**: cirugía. En algunas mujeres jóvenes con cáncer muy pequeño se puede conservar el útero para tener hijos después.
    • **Cáncer más avanzado**: radioterapia junto con quimioterapia, que es el tratamiento principal en esas etapas.

    La radioterapia de la pelvis puede dejar diarrea, molestias al orinar, sequedad y estrechez de la vagina, y adelantar la menopausia. Casi todo tiene manejo: pregunte por los dilatadores vaginales, los lubricantes y el tratamiento de los síntomas de la menopausia, y hable de su vida sexual sin pena, que es parte de la recuperación.

    Si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo antes a su oncólogo: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si sangra después de las relaciones sexuales o entre reglas.
    • Si tiene cualquier sangrado después de la menopausia.
    • Si tiene un flujo con mal olor o con sangre que no se quita.
    • Si le toca su prueba de detección y no se la ha hecho, aunque se sienta bien.
    • Si le salió una prueba alterada y no sabe qué sigue.

    Si le salió una prueba alterada, está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de ginecología u oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

    Agendar una consulta

    Preguntas frecuentes

    ¿Tener VPH quiere decir que voy a tener cáncer?

    No. La gran mayoría de las infecciones por VPH desaparecen solas. El riesgo está en las que se quedan muchos años, y justamente eso es lo que encuentran las pruebas de detección.

    Si me vacuné contra el VPH, ¿tengo que hacerme el Papanicolaou?

    Sí. La vacuna protege contra los tipos más peligrosos, pero no contra todos. Las pruebas de detección siguen haciendo falta.

    ¿Cada cuánto hay que hacerse la prueba?

    Depende de la edad y de la prueba: el Papanicolaou suele repetirse cada tres años y la prueba de VPH cada cinco. Su médico le indica cuál le toca.

    ¿Se puede tener hijos después de un cáncer de cuello uterino?

    En algunos casos muy tempranos, sí, porque se puede conservar el útero. Si quiere tener hijos, dígalo antes de decidir el tratamiento.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Si le salió un VPH positivo o un Papanicolaou alterado, lea también Virus del papiloma humano (VPH): qué es y qué sigue.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de páncreas: señales que no hay que dejar pasar

    Cáncer de páncreas: señales que no hay que dejar pasar

    El páncreas está escondido detrás del estómago, y por eso un tumor ahí puede crecer durante meses sin dar molestias. Es de los cánceres que más a menudo se encuentran tarde. No es de los más frecuentes, pero conocer sus señales, y sobre todo la combinación de algunas de ellas, ayuda a llegar antes al diagnóstico.

    Las señales que lo hacen sospechar

    • **Piel y ojos amarillos**, a menudo sin dolor, con orina muy oscura, heces claras como masilla y picazón en todo el cuerpo.
    • **Dolor en la boca del estómago que se va hacia la espalda**, que empeora acostado y mejora al inclinarse hacia adelante.
    • **Bajar de peso sin intentarlo** y perder el apetito.
    • **Heces grasosas**, pálidas, que flotan y cuesta jalar.
    • **Una diabetes que aparece de repente después de los cincuenta**, sobre todo si viene con pérdida de peso en vez de aumento.
    • Náuseas, llenura rápida o una pierna que se hincha por un coágulo sin causa aparente.

    Casi todas estas molestias tienen causas mucho más comunes. Lo que merece un estudio es que aparezcan juntas, que no se expliquen o que no se quiten.

    Qué aumenta el riesgo

    • **Fumar**: es el factor más importante que se puede cambiar.
    • La edad: la mayoría de los casos aparece después de los sesenta.
    • El sobrepeso y una diabetes de muchos años.
    • La pancreatitis crónica, muchas veces relacionada con el alcohol.
    • Tener familiares cercanos con cáncer de páncreas, o alteraciones genéticas como las de BRCA2.

    Si en su familia hay dos o más parientes cercanos con cáncer de páncreas, coménteselo a su médico: en esos casos puede tener sentido una vigilancia especial.

    Cómo se confirma

    • Una **tomografía** con medio de contraste, hecha con la técnica para páncreas, es el estudio principal.
    • El **ultrasonido endoscópico**, que mira el páncreas desde el estómago y permite tomar una biopsia.
    • Análisis de sangre del hígado y el marcador **CA 19-9**.

    Un ultrasonido común del abdomen muchas veces no alcanza a ver el páncreas bien, así que un resultado normal no lo descarta si los síntomas siguen. Y el CA 19-9 no sirve para buscarlo en personas sanas: sube también con otras enfermedades y a veces no sube con el cáncer. Se usa sobre todo para seguir el tratamiento.

    El tratamiento

    Depende de si el tumor se puede operar. Cuando se puede, la cirugía, casi siempre junto con quimioterapia, es la que da mejores resultados. Cuando no, la quimioterapia puede frenar la enfermedad, y hay tratamientos para cada molestia:

    • Si la piel se puso amarilla porque el tumor tapa el conducto de la bilis, se coloca un tubito por endoscopía que lo destapa.
    • El dolor tiene manejo, desde medicamentos hasta un bloqueo de los nervios que lo transmiten.
    • Si las heces son grasosas, el médico puede indicar enzimas pancreáticas con cada comida para digerir mejor y no perder peso.
    • La diabetes que aparece se controla como cualquier otra.

    Los **cuidados paliativos** no son sólo para el final: pedirlos desde el principio, junto con el tratamiento, mejora cómo se vive cada día.

    Qué ayuda durante el tratamiento

    • Comer poco y seguido, con proteína en cada comida, y pesarse cada semana.
    • Tomar las enzimas indicadas con la comida, no antes ni después.
    • Moverse lo que se pueda, aunque sea caminar un poco cada día.
    • Hablar de lo que se siente: la tristeza y la preocupación son frecuentes y también se acompañan.

    Y como con cualquier cáncer, si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo antes a su oncólogo: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si la piel o los ojos se ponen amarillos, aunque no duela.
    • Si tiene dolor en la boca del estómago que se va a la espalda y no se quita.
    • Si baja de peso sin intentarlo, sobre todo junto con una diabetes nueva después de los cincuenta.
    • Si las heces se ven grasosas, pálidas y flotan.
    • De urgencia si está en tratamiento y tiene fiebre, o si la piel amarilla viene con fiebre y escalofríos.

    Si está en tratamiento y quiere acompañamiento con la alimentación, el dolor o el cansancio, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Por qué el cáncer de páncreas se encuentra tarde?

    Porque el páncreas está escondido detrás del estómago y un tumor ahí puede crecer sin dar molestias. Cuando aparecen, se parecen a las de problemas más comunes.

    ¿Si la piel se pone amarilla es cáncer de páncreas?

    Casi nunca. Lo más frecuente son los cálculos en la vesícula o una hepatitis. Pero la piel o los ojos amarillos siempre deben revisarse pronto.

    ¿El CA 19-9 sirve para saber si tengo cáncer de páncreas?

    No sirve para buscarlo en personas sanas: sube con otras enfermedades y a veces no sube con el cáncer. Se usa sobre todo para seguir el tratamiento.

    ¿El cáncer de páncreas se hereda?

    La mayoría de los casos no. Una parte pequeña se relaciona con alteraciones genéticas heredadas; si hay varios familiares cercanos con este cáncer, conviene comentarlo con el médico.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Quimioterapia: qué es, cómo se recibe y cómo sobrellevarla

    Quimioterapia: qué es, cómo se recibe y cómo sobrellevarla

    Pocas palabras asustan tanto como «quimioterapia». Buena parte del miedo viene de cómo era hace décadas: hoy los efectos se previenen mucho mejor, y saber qué esperar y qué hacer en cada caso cambia bastante cómo se vive. Esto es lo que conviene saber antes de empezar y durante el tratamiento.

    Qué es y para qué se usa

    Son medicamentos que atacan a las células que se dividen rápido, que es lo que hacen las células del cáncer. Por eso mismo afectan también a otras células que se renuevan rápido, como las del pelo, la boca, el intestino y la médula ósea: de ahí vienen casi todos sus efectos.

    No siempre se usa para lo mismo:

    • Después de una cirugía, para bajar el riesgo de que el cáncer regrese.
    • Antes de una cirugía, para reducir el tumor y que sea más fácil operarlo.
    • Como tratamiento principal, en cánceres como las leucemias o los linfomas.
    • Para controlar la enfermedad y aliviar los síntomas cuando está avanzada.

    Preguntarle al oncólogo cuál es el objetivo en su caso ayuda a entender todo lo demás.

    Cómo se recibe

    • **Por la vena**, en sesiones que duran desde minutos hasta varias horas. Si se van a poner muchas, a veces se coloca un catéter o un puerto bajo la piel para no pinchar las venas cada vez.
    • **En pastillas**, que se toman en casa. Es igual de seria que la de la vena: hay que tomarla exactamente como se indicó y guardarla lejos de los niños.
    • **Intratecal**, inyectada en el líquido que rodea la médula, en algunos cánceres de la sangre para proteger el cerebro.

    Se da por **ciclos**: unos días de tratamiento y luego un descanso para que el cuerpo se recupere. Antes de cada ciclo se hace un análisis de sangre; si las defensas no se han recuperado, a veces se retrasa unos días, y eso es parte normal del cuidado.

    La sesión en sí no suele doler. Si siente ardor o dolor donde entra el suero, avise en ese momento.

    Los efectos más frecuentes y qué ayuda

    No todas las personas tienen todos, y dependen mucho de qué medicamento se use:

    • **Náuseas**: tome los medicamentos contra el vómito a la hora indicada, aunque no tenga náusea en ese momento. Coma poco y seguido, prefiera comidas frías o secas y sin olores fuertes, y evite las muy grasosas.
    • **Cansancio**: es el efecto más común. Caminar un poco cada día ayuda más que quedarse en cama; reparta las tareas y tome descansos cortos.
    • **Llagas en la boca**: cepillo suave, enjuagues varias veces al día con agua, una pizca de sal y bicarbonato, y nada de enjuagues con alcohol.
    • **Caída del pelo**: sólo con algunos medicamentos. Suele empezar a las dos o tres semanas y vuelve a crecer al terminar.
    • **Diarrea o estreñimiento**: tome bastantes líquidos y avise si la diarrea es de más de cuatro a seis veces al día.
    • **Hormigueo en manos y pies**: avíselo en la siguiente cita; a veces obliga a ajustar la dosis.
    • **Cambios en el sabor** y en la concentración, que suelen mejorar con el tiempo.

    Cuándo llamar al equipo sin esperar

    Durante la quimioterapia hay síntomas que no pueden esperar a la próxima cita:

    • **Fiebre de 38 grados o más**, o escalofríos, aunque se sienta bien por lo demás. Con las defensas bajas, una infección avanza rápido.
    • Vómitos que no le dejan retener líquidos durante un día.
    • Diarrea intensa, o sangre en las heces o en la orina.
    • Falta de aire, dolor en el pecho, o una pierna hinchada y dolorosa.
    • Enrojecimiento, dolor o pus donde está el catéter.
    • Confusión o mucho sueño fuera de lo normal.

    Tenga a mano el número del equipo que le trata y dónde acudir de noche o en fin de semana.

    Comer, moverse y lo natural

    • Comer lo suficiente importa más que comer «perfecto»: proteína en cada comida, aunque sea en porciones pequeñas.
    • Lavar bien frutas y verduras, cocer bien carnes y huevos, y evitar lácteos sin pasteurizar mientras las defensas estén bajas.
    • Moverse lo que se pueda: el ejercicio suave es de lo que más ayuda contra el cansancio.
    • Evitar un embarazo durante el tratamiento. Si quiere tener hijos más adelante, pregúntelo antes de empezar: hay formas de proteger la fertilidad.

    Sobre los productos naturales y los suplementos: **dígale al equipo todo lo que toma**, antes de empezarlo. Algunos interactúan de verdad con la quimioterapia; la hierba de San Juan, por ejemplo, reduce el efecto de varios medicamentos, y el jugo de toronja altera algunos tratamientos en pastillas. Lo que se decide en conjunto con el oncólogo puede acompañar; lo que se toma a escondidas puede estorbar. Nada debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • De inmediato si tiene fiebre de 38 grados o más, o escalofríos, durante la quimioterapia.
    • De inmediato si le falta el aire, le duele el pecho o tiene una pierna hinchada y dolorosa.
    • Si no puede retener líquidos durante un día, o la diarrea es muy frecuente.
    • Si las náuseas, el cansancio o las llagas no le dejan comer, aunque no sean urgencia: casi siempre hay algo que ajustar.
    • Antes de empezar cualquier producto natural, vitamina o suplemento.

    Si está recibiendo quimioterapia o va a empezarla y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o las molestias, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Duele la quimioterapia?

    La sesión en sí no suele doler: se siente como un suero. Si nota ardor o dolor donde entra, avise en ese momento. Las molestias, cuando las hay, vienen después y casi todas tienen manejo.

    ¿A todas las personas se les cae el pelo?

    No. Depende del medicamento: algunos lo hacen caer y otros casi nada. Cuando se cae, vuelve a crecer al terminar el tratamiento.

    ¿La quimioterapia en pastillas es más suave?

    No necesariamente. Es igual de seria que la de la vena y puede dar efectos parecidos. Hay que tomarla exactamente como se indicó y avisar de cualquier molestia.

    ¿Qué es la quimioterapia intratecal?

    Es la que se inyecta en el líquido que rodea la médula espinal, por una punción en la espalda. Se usa en algunos cánceres de la sangre para proteger el cerebro y la médula.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante la quimioterapia?

    Sólo si el equipo que le trata lo sabe y está de acuerdo. Algunos interactúan con la quimioterapia, como la hierba de San Juan. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Artritis reumatoide: señales tempranas, diagnóstico y tratamiento

    Artritis reumatoide: señales tempranas, diagnóstico y tratamiento

    La artritis reumatoide no es desgaste de las articulaciones: es una enfermedad en la que las propias defensas atacan la membrana que las recubre por dentro. Suele empezar entre los treinta y los sesenta años, y es de dos a tres veces más frecuente en mujeres. Lo más importante que hay que saber de ella es que el tiempo cuenta: lo que se hace en los primeros meses cambia cómo le va a ir a la persona durante años.

    En qué se diferencia de la artrosis

    La artrosis es el desgaste del cartílago con los años: duele más al usar la articulación, la rigidez de la mañana dura pocos minutos y afecta sobre todo rodillas, caderas y las puntas de los dedos. La artritis reumatoide es **inflamación**: la articulación se hincha, se siente blanda y caliente, la rigidez de la mañana dura una hora o más y mejora al moverse.

    Cómo empieza

    • Dolor e hinchazón en las articulaciones pequeñas: los nudillos, las articulaciones del medio de los dedos, las muñecas y los dedos de los pies.
    • En **los dos lados a la vez**: las dos manos, las dos muñecas.
    • Rigidez al levantarse que dura **más de una hora**.
    • Dolor al apretar la mano de alguien, o al apretar los nudillos de lado a lado.
    • Cansancio, algo de fiebre y falta de apetito, como si se estuviera enfermando.

    Con los meses pueden aparecer bolitas duras bajo la piel de los codos, llamadas nódulos. Y, si no se trata, la inflamación termina deformando los dedos, que es justamente lo que hoy se puede evitar.

    Por qué hay que tratarla pronto

    La inflamación sin control va dañando el cartílago y el hueso, y buena parte de ese daño ocurre en los **primeros dos años**. Lo perdido ya no se recupera. Por eso los reumatólogos hablan de una ventana de oportunidad: cuando el tratamiento empieza en los primeros meses, muchas personas llegan a tener la enfermedad apagada, sin hinchazón ni daño nuevo.

    Aguantar con analgésicos o antiinflamatorios quita el dolor, pero no frena el daño. Si tiene varias articulaciones hinchadas durante más de seis semanas, lo que corresponde es que le vea un reumatólogo.

    Cómo se confirma

    • La historia y la exploración de las articulaciones.
    • Análisis de sangre: el **factor reumatoide** y los **anticuerpos anti-CCP**, además de la eritrosedimentación y la proteína C reactiva, que miden la inflamación.
    • Radiografías o ultrasonido de manos y pies para ver si ya hay daño.

    Ojo con leer los análisis solos: un factor reumatoide negativo no la descarta, y uno positivo no la confirma, porque también sale en personas sanas y en otras enfermedades. Quien decide es el reumatólogo juntando todo.

    El tratamiento y qué ayuda en el día a día

    La base son los **fármacos modificadores de la enfermedad**, que frenan la inflamación y el daño. El más usado se toma una vez por semana y pide análisis de control periódicos. A veces se suma cortisona a dosis bajas por un tiempo corto, y cuando no basta existen los tratamientos biológicos. El objetivo no es sólo que duela menos: es apagar la enfermedad.

    • **Moverse**: ejercicio suave y constante, con fortalecimiento y estiramientos. En los días de brote, reposo relativo de la articulación hinchada.
    • **No fumar**: el tabaco empeora la enfermedad y hace que los tratamientos funcionen peor.
    • **Cuidar el corazón**: la inflamación crónica aumenta el riesgo cardiovascular; controle la presión, el azúcar y el colesterol.
    • **Cuidar los dientes y las encías**: la enfermedad de las encías se asocia a una artritis más activa.
    • **Vacunas al día**, conversadas con el reumatólogo, porque algunas se ponen antes de ciertos tratamientos.

    Si piensa en un embarazo, planifíquelo con su reumatólogo: algunos tratamientos deben suspenderse meses antes. Y antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, sobre todo si promete «subir las defensas», coméntelo: en una enfermedad autoinmune tratada con medicamentos que bajan las defensas no siempre conviene, y algunos no se deben combinar.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene varias articulaciones hinchadas durante más de seis semanas.
    • Si la rigidez de la mañana le dura más de una hora.
    • Si le duele apretar los nudillos o dar la mano.
    • Si está en tratamiento y tiene fiebre, una infección que no mejora, tos que no se quita o le falta el aire.
    • De urgencia si una articulación se pone de golpe roja, caliente y muy dolorosa, con fiebre.

    Si vive con artritis reumatoide y quiere acompañamiento con el dolor, el cansancio o los hábitos que ayudan, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al reumatólogo que le trata; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Es lo mismo artritis que artritis reumatoide?

    No. «Artritis» quiere decir inflamación de una articulación y tiene muchas causas. La artritis reumatoide es una de ellas: una enfermedad autoinmune que afecta varias articulaciones a la vez, sobre todo de las manos y los pies.

    Si mi factor reumatoide salió positivo, ¿tengo artritis reumatoide?

    No necesariamente. El factor reumatoide también sale positivo en personas sanas y en otras enfermedades, y hay personas con artritis reumatoide que lo tienen negativo. El diagnóstico lo hace el reumatólogo juntando los síntomas, la exploración y los análisis.

    ¿La artritis reumatoide se hereda?

    No de forma directa. Tener un familiar con la enfermedad aumenta algo el riesgo, pero la mayoría de los hijos de una persona con artritis reumatoide no la tendrán.

    ¿El frío empeora la artritis reumatoide?

    Muchas personas sienten más dolor y rigidez con el frío o la humedad. Es real, pero no quiere decir que la enfermedad esté avanzando. Abrigar las manos y moverse ayudan.

    ¿Puedo tomar productos naturales?

    Coméntelo antes con su reumatólogo. Varios tratamientos de la artritis reumatoide bajan las defensas, y los productos que prometen «subirlas» no siempre convienen en una enfermedad autoinmune.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Linfoma: ganglios que no se quitan, tipos y tratamiento

    Linfoma: ganglios que no se quitan, tipos y tratamiento

    El linfoma es un cáncer de los linfocitos, unas células de defensa que viven sobre todo en los ganglios. Casi todo el mundo ha tenido alguna vez un ganglio inflamado por una infección de garganta o de una muela, y eso no tiene nada que ver. Lo que hay que aprender a distinguir es el ganglio que **no se quita**.

    El ganglio que hay que revisar

    La inmensa mayoría de los ganglios inflamados se deben a una infección y se desinflaman solos en dos o tres semanas. Merece una consulta el que:

    • Sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.
    • No duele y se siente duro o como de goma.
    • Mide más de uno y medio o dos centímetros.
    • Aparece sin ninguna infección que lo explique, o junto a otros en distintas partes: cuello, axilas, ingles.
    • Está arriba de la clavícula: ahí casi nunca es por una infección común.

    Las otras señales

    Además de los ganglios, el linfoma puede dar lo que los médicos llaman síntomas B, que siempre deben consultarse:

    • Fiebre que va y viene sin causa aparente.
    • Sudores de noche que empapan la ropa o las sábanas.
    • Bajar de peso sin intentarlo, más de una décima parte en seis meses.

    También puede haber picazón en todo el cuerpo, cansancio que no mejora, tos o falta de aire si hay ganglios en el pecho, y sensación de llenura si están en la panza.

    Hodgkin y no Hodgkin

    • **Linfoma de Hodgkin**: es el menos frecuente. Aparece sobre todo en jóvenes de quince a treinta y cinco años y en mayores de cincuenta y cinco. Suele empezar en los ganglios del cuello o del pecho, y es de los cánceres en los que el tratamiento consigue mejores resultados.
    • **Linfomas no Hodgkin**: son la mayoría y son muchos tipos distintos. Algunos avanzan rápido y se tratan enseguida; otros, llamados indolentes, avanzan tan despacio que a veces sólo se vigilan durante años.

    Hay un tipo que empieza en la piel, el **linfoma fungoide**: manchas o placas rojizas que pican y parecen un eccema o una psoriasis, pero que no mejoran con las cremas de siempre. Si una mancha así lleva meses sin ceder, conviene que la revisen y, si hace falta, que se tome una biopsia.

    Cómo se confirma

    La prueba que confirma un linfoma es la **biopsia**, de preferencia retirando el ganglio completo, porque para saber el tipo exacto el patólogo necesita ver cómo está organizado por dentro. Después se hacen estudios de imagen, como una tomografía, para saber cuántas zonas están afectadas, y análisis de sangre; a veces también un estudio de la médula ósea.

    Tomar antibióticos «a ver si baja» está bien una vez, si parece una infección. Pero si el ganglio sigue después, lo que corresponde es estudiarlo, no seguir con más antibióticos.

    El tratamiento y la vida durante él

    El equipo de hematología u oncología lo decide según el tipo y la extensión. Suele combinar quimioterapia con anticuerpos que se dirigen contra las células del linfoma, y a veces radioterapia. En algunos casos que regresan se usa el trasplante de médula ósea. En los indolentes sin molestias, vigilar sin tratar puede ser la mejor decisión, y no quiere decir que se le abandona.

    Durante el tratamiento:

    • Las defensas bajan: lavado de manos, alimentos bien cocidos y alejarse de quien esté enfermo.
    • La fiebre durante la quimioterapia es una urgencia, aunque se sienta bien por lo demás.
    • Pregunte a su equipo qué vacunas le tocan y cuáles debe evitar mientras dure el tratamiento.
    • Comer lo suficiente y moverse lo que se pueda ayudan contra el cansancio.

    Si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo antes al equipo que le trata: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene un ganglio que sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.
    • Si le aparece un ganglio arriba de la clavícula.
    • Si tiene fiebre sin causa, sudores nocturnos que empapan o baja de peso sin intentarlo.
    • Si una mancha de la piel que parece eccema lleva meses sin mejorar con tratamiento.
    • De urgencia si está en tratamiento y tiene fiebre, o si le falta el aire.

    Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con el cansancio, la alimentación o las defensas, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de hematología u oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

    Agendar una consulta

    Preguntas frecuentes

    ¿Todo ganglio inflamado es un linfoma?

    No. La gran mayoría se inflaman por una infección y se desinflaman solos en dos o tres semanas. El que hay que revisar es el que sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.

    ¿Qué diferencia hay entre el linfoma de Hodgkin y el no Hodgkin?

    Son grupos distintos que se distinguen en la biopsia. El de Hodgkin es menos frecuente y suele responder muy bien al tratamiento; los no Hodgkin son muchos tipos, unos rápidos y otros muy lentos.

    ¿El linfoma se contagia?

    No. Algunos linfomas se relacionan con infecciones, como ciertos virus, pero el linfoma en sí no se pasa de una persona a otra.

    ¿Qué es el linfoma fungoide?

    Un linfoma que empieza en la piel. Se ve como manchas o placas rojizas que pican y parecen un eccema, pero no mejoran con los tratamientos habituales. Se confirma con una biopsia de la piel.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si el equipo que le trata lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Esclerosis múltiple: primeros síntomas, diagnóstico y cómo vivir con ella

    Esclerosis múltiple: primeros síntomas, diagnóstico y cómo vivir con ella

    La esclerosis múltiple es una enfermedad en la que las propias defensas atacan la cubierta que protege los nervios del cerebro y la médula. Suele empezar entre los veinte y los cuarenta años, y es más frecuente en mujeres. Da miedo por lo que se oye de ella, pero hoy el panorama es muy distinto al de hace treinta años: con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas sigue con su vida.

    Qué pasa en el cuerpo

    Los nervios están envueltos en una capa llamada mielina, que funciona como el forro de un cable. En la esclerosis múltiple el sistema de defensa la ataca en distintos puntos, y donde se daña la señal viaja mal o se corta. Por eso los síntomas dependen de **dónde** esté la lesión, y pueden ser muy distintos de una persona a otra.

    En la mayoría empieza en forma de **brotes**: aparecen síntomas nuevos durante días o semanas y luego mejoran, en parte o del todo. Con los años, en algunas personas la enfermedad pasa a avanzar despacio sin brotes claros.

    Las primeras señales

    Lo típico es un síntoma neurológico que aparece en horas o días y dura más de un día:

    • Visión borrosa en un ojo, a veces con dolor al moverlo.
    • Visión doble.
    • Hormigueo o adormecimiento en una pierna, un brazo o de la cintura para abajo.
    • Debilidad en una pierna, o arrastrar un pie.
    • Mareo o falta de equilibrio al caminar.
    • Una sensación como de descarga eléctrica que baja por la espalda al doblar el cuello.
    • Ganas urgentes de orinar o dificultad para aguantar.

    También es muy frecuente un **cansancio** fuera de proporción, y que los síntomas empeoren con el calor, un baño caliente o la fiebre, para mejorar al refrescarse.

    Cómo se confirma

    No hay un solo análisis que la confirme. La diagnostica el **neurólogo** juntando varias cosas:

    • La historia de los síntomas y la exploración neurológica.
    • Una **resonancia magnética** del cerebro y la médula, que muestra las lesiones.
    • A veces, una punción lumbar para estudiar el líquido que rodea la médula.
    • Análisis para descartar otras enfermedades que se le parecen.

    Es importante no quedarse con el primer episodio que se quitó solo: justamente en ese momento empezar el estudio es lo que permite tratar temprano.

    El tratamiento

    Tiene tres partes, y las decide el neurólogo:

    • **Para los brotes**: suelen tratarse con cortisona por unos días, para que pasen antes.
    • **Para la enfermedad**: los llamados tratamientos modificadores, en inyección, pastillas o infusión, que reducen el número de brotes y frenan el avance. Funcionan mejor cuanto antes se empiezan.
    • **Para los síntomas**: la fatiga, la rigidez, la vejiga, el dolor o el ánimo tienen cada uno su manejo, y la rehabilitación ayuda mucho.

    Varios de esos tratamientos actúan sobre las defensas. Por eso, antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, y más si promete «subir las defensas», coméntelo con su neurólogo: en una enfermedad autoinmune no siempre convienen, y algunos no se deben combinar con su tratamiento.

    Qué ayuda a vivir mejor

    • **Moverse**: el ejercicio regular, adaptado a cada uno, mejora la fuerza, el equilibrio, el ánimo y el cansancio. Nadar o hacer ejercicio en agua fresca se tolera especialmente bien.
    • **No fumar**: el tabaco se asocia a una enfermedad más activa.
    • **Revisar la vitamina D**: los niveles bajos son frecuentes; su médico puede medirla y decidir si hace falta.
    • **Evitar el calor excesivo** en los días malos, sabiendo que el empeoramiento por calor es pasajero.
    • **Planificar el descanso**: repartir las tareas del día y tomar pausas antes de agotarse.
    • **Cuidar el ánimo**: la tristeza y la ansiedad son frecuentes y también se tratan.

    Y si piensa en un embarazo, se puede: se planifica con el neurólogo, porque algunos tratamientos deben ajustarse antes.

    Cuándo conviene consultar
    • Si pierde visión de un ojo, sobre todo con dolor al moverlo, o ve doble.
    • Si tiene hormigueo, adormecimiento o debilidad en un lado del cuerpo o en las piernas que dura más de un día.
    • Si le falla el equilibrio al caminar sin otra causa que lo explique.
    • Si ya tiene el diagnóstico y aparece un síntoma nuevo o empeora uno que tenía, por si es un brote.
    • De urgencia si la debilidad o el adormecimiento aparecen de golpe en un lado de la cara o del cuerpo, o le cuesta hablar: puede ser un derrame y hay que descartarlo ese mismo momento.

    Si vive con esclerosis múltiple y quiere acompañamiento con el cansancio, el ánimo o los hábitos que ayudan entre brote y brote, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al neurólogo que le trata; nunca lo sustituye.

    Agendar una consulta

    Preguntas frecuentes

    ¿La esclerosis múltiple es hereditaria?

    No se hereda de forma directa. Tener un familiar con la enfermedad aumenta un poco el riesgo, pero la gran mayoría de los hijos de una persona con esclerosis múltiple no la tendrán.

    ¿Se contagia?

    No. No se pasa de una persona a otra.

    ¿Todas las personas con esclerosis múltiple terminan en silla de ruedas?

    No. Con los tratamientos actuales, la mayoría de las personas sigue caminando y haciendo su vida durante muchos años. Empezar el tratamiento temprano es lo que más ayuda.

    ¿Por qué empeoran los síntomas con el calor?

    Porque el calor hace que la señal viaje peor por los nervios dañados. Es pasajero: al refrescarse, el síntoma vuelve a como estaba, y no quiere decir que la enfermedad avanzó.

    ¿Puedo tomar productos naturales o suplementos?

    Sólo después de comentarlo con su neurólogo. Varios tratamientos de la esclerosis múltiple actúan sobre las defensas, y los productos que prometen «subirlas» no siempre convienen en una enfermedad autoinmune.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Leucemia: síntomas, tipos y qué esperar del tratamiento

    Leucemia: síntomas, tipos y qué esperar del tratamiento

    La leucemia es un cáncer de la sangre: empieza en la médula ósea, que es donde se fabrican los glóbulos. Es el cáncer más frecuente en los niños, aunque la mayoría de los casos se da en adultos. Sus primeras señales se parecen a las de muchas otras cosas, y por eso conviene saber cuáles juntas merecen un análisis de sangre.

    Qué pasa en el cuerpo

    La médula ósea empieza a fabricar glóbulos blancos que no maduran y no funcionan. Van ocupando el lugar de las células sanas, y de ahí vienen casi todos los síntomas: faltan glóbulos rojos, y aparece el cansancio y la palidez; faltan glóbulos blancos que sirvan, y vienen las infecciones; faltan plaquetas, y salen moretones y sangrados.

    Los tipos

    Se nombran por dos cosas: si avanza rápido (**aguda**) o despacio (**crónica**), y por el tipo de célula afectada (**linfoblástica o linfocítica**, **mieloide**). De ahí salen los cuatro principales:

    • **Linfoblástica aguda**: la más frecuente en niños.
    • **Mieloide aguda**: más frecuente en adultos, sobre todo mayores.
    • **Linfocítica crónica**: la de las personas mayores; muchas veces se descubre por casualidad en un análisis y hay casos que durante años sólo se vigilan.
    • **Mieloide crónica**: en adultos; hoy se controla en muchos casos con tratamiento en pastillas durante años.

    Por eso dos personas con «leucemia» pueden vivir cosas muy distintas. Saber exactamente cuál es cambia el tratamiento y lo que se puede esperar.

    Las señales que hacen sospechar

    Ninguna por sí sola quiere decir leucemia. Lo que llama la atención es que se **junten** varias o que **no se quiten**:

    • Cansancio y palidez que van a más.
    • Moretones sin haberse golpeado, o puntitos rojos en la piel, sobre todo en las piernas.
    • Sangrado de encías o de nariz que cuesta detener.
    • Fiebre o infecciones que se repiten o tardan en quitarse.
    • Dolor de huesos o de articulaciones; en los niños, que empiecen a cojear o no quieran caminar.
    • Ganglios inflamados en el cuello, las axilas o las ingles, sin dolor.
    • Sensación de llenura o bulto en el lado izquierdo de la panza, por el bazo agrandado.
    • Bajar de peso sin intentarlo o sudar mucho de noche.

    Cómo se confirma

    La primera pista casi siempre la da una **hematología completa**, un análisis de sangre sencillo: glóbulos blancos muy altos o muy bajos, anemia, plaquetas bajas o células inmaduras que no deberían estar ahí.

    Para confirmarlo y saber qué tipo es hace falta estudiar la **médula ósea**, con una punción que se hace con anestesia local, casi siempre en el hueso de la cadera.

    En los niños, en Guatemala existe una unidad nacional de oncología pediátrica que atiende sin costo para la familia. Si al niño lo refieren con sospecha de leucemia, ir pronto y completar el tratamiento entero es lo que más pesa en cómo le va.

    El tratamiento y cómo cuidarse

    Lo decide el equipo de hematología u oncología según el tipo. En las agudas suele ser quimioterapia por fases durante meses, y a veces un trasplante de médula ósea. En las crónicas puede ir desde vigilar sin tratar hasta pastillas que se toman por años.

    Durante el tratamiento las defensas bajan mucho, y las infecciones son el riesgo más serio. Lo que más ayuda:

    • Lavarse las manos a menudo, y que también lo hagan quienes le visitan.
    • Comer los alimentos bien cocidos y las frutas bien lavadas o peladas; evitar lácteos sin pasteurizar y comida de la calle.
    • Alejarse de personas con gripe o tos.
    • Tomarse la temperatura si se siente mal: **la fiebre durante la quimioterapia es una urgencia**, aunque se sienta bien por lo demás.
    • Cuidar la boca con un cepillo suave.

    Si toma o piensa tomar cualquier producto natural o suplemento, dígaselo al equipo que le trata: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si tiene cansancio y palidez que van a más, junto con moretones o sangrados sin causa.
    • Si un niño está pálido, con fiebres que se repiten, moretones o dolor de huesos, o empieza a cojear sin haberse golpeado.
    • Si le salen ganglios en el cuello, las axilas o las ingles que no se van en unas semanas.
    • De urgencia si está en tratamiento y tiene fiebre, aunque sea poca.
    • De urgencia si tiene un sangrado que no se detiene.

    Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con el cansancio, la alimentación o las defensas, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de hematología u oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Un análisis de sangre detecta la leucemia?

    Una hematología completa suele dar la primera pista. Para confirmarla y saber qué tipo es hace falta estudiar la médula ósea.

    ¿La leucemia se hereda?

    Casi nunca. La gran mayoría de los casos no se deben a algo heredado de los padres.

    ¿La leucemia se contagia?

    No. No se pasa de una persona a otra.

    ¿Por qué salen moretones con la leucemia?

    Porque faltan plaquetas, que son las que ayudan a detener los sangrados. Por eso aparecen moretones sin golpes o puntitos rojos en la piel.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante la quimioterapia?

    Sólo si el equipo que le trata lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.