Autor: Kariel

  • Cáncer de piel y melanoma: cómo reconocerlo y protegerse

    Cáncer de piel y melanoma: cómo reconocerlo y protegerse

    El cáncer de piel es el más frecuente de todos, y también uno de los que mejor se ven: aparece donde uno lo puede mirar. En Guatemala el sol es fuerte todo el año por la cercanía al ecuador y la altura, así que conviene saber qué cambios de la piel no dejar pasar. Y hay un dato que poca gente conoce: en la piel morena, el melanoma suele aparecer donde casi nadie lo busca.

    Los tres tipos principales

    • **Basocelular**: es el más frecuente. Crece despacio y casi nunca se extiende a otras partes del cuerpo. Suele verse como una bolita brillante, como de perla, o una llaga que sangra fácil y no termina de cicatrizar.
    • **Espinocelular**: aparece como una costra áspera o una llaga que crece, sobre todo en la cara, las orejas, los labios y el dorso de las manos.
    • **Melanoma**: es menos frecuente, pero es el más peligroso, porque puede extenderse si no se retira a tiempo. Suele empezar como un lunar nuevo o como un cambio en uno que ya estaba.

    Los dos primeros tienen que ver con muchos años de sol acumulado. El melanoma se relaciona más con quemaduras fuertes, sobre todo en la infancia.

    Cómo reconocer un lunar que hay que revisar

    Los dermatólogos usan una regla sencilla, el ABCDE:

    • **A de asimetría**: una mitad no se parece a la otra.
    • **B de bordes**: irregulares, borrosos o dentados.
    • **C de color**: varios tonos en el mismo lunar, marrón, negro, rojo, azulado.
    • **D de diámetro**: más grande que el borrador de un lápiz, unos seis milímetros.
    • **E de evolución**: cambia de tamaño, forma o color, pica o sangra.

    La señal más importante es la última: **un lunar que cambia**. También el «patito feo», ese lunar que no se parece a ninguno de los demás.

    En la piel morena, mire donde no da el sol

    En las personas de piel morena el melanoma es menos frecuente, pero cuando aparece suele hacerlo en lugares que no reciben sol y que casi nadie revisa:

    • La planta de los pies y la palma de las manos.
    • Debajo de las uñas, como una raya oscura que va de la base a la punta, sobre todo si se ensancha o mancha la piel de alrededor.
    • Entre los dedos de los pies.

    Por estar escondido, muchas veces se encuentra tarde. Una mancha oscura nueva en la planta del pie o una raya en la uña que no se explica por un golpe merecen una consulta.

    Qué aumenta el riesgo y cómo protegerse

    • Muchos años de sol, por trabajar o pasar mucho tiempo al aire libre.
    • Quemaduras de sol con ampollas, sobre todo en la infancia.
    • Piel clara que se quema con facilidad, pelo claro u ojos claros.
    • Tener muchos lunares, o lunares grandes desde el nacimiento.
    • Un familiar cercano con melanoma.
    • Las camas de bronceado.
    • Tomar medicamentos que bajan las defensas, por ejemplo después de un trasplante.

    Protegerse no es complicado:

    • Buscar la sombra de las diez de la mañana a las cuatro de la tarde.
    • Sombrero de ala ancha, ropa que cubra y lentes de sol.
    • Protector solar de factor 30 o más, que diga «amplio espectro», aplicado en cantidad generosa y repetido cada dos horas y después de sudar o bañarse.
    • Usarlo también en días nublados: las nubes dejan pasar buena parte de la radiación.
    • Cuidar especialmente a los niños, que es cuando las quemaduras cuentan más.

    Cómo se confirma y cómo se trata

    Un profesional revisa la lesión, muchas veces con un dermatoscopio, que es una lupa con luz. Si hay sospecha, se toma una **biopsia**, que es la única forma de confirmar si es o no un cáncer.

    La mayoría de los cánceres de piel se resuelven con una cirugía pequeña que retira la lesión con un margen de piel sana. En el melanoma que ya se extendió, el equipo de oncología puede indicar inmunoterapia u otros tratamientos.

    Revisarse uno mismo una vez al mes ayuda: con buena luz y un espejo, sin olvidar la espalda, el cuero cabelludo, las plantas, entre los dedos y las uñas. Y si está en tratamiento, cualquier producto natural o suplemento se habla antes con su oncólogo. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si un lunar cambia de tamaño, forma o color, o empieza a picar o sangrar.
    • Si le aparece un lunar nuevo después de los treinta y cinco o cuarenta años.
    • Si tiene una llaga o costra que no cicatriza en tres o cuatro semanas.
    • Si nota una raya oscura en una uña que no se explica por un golpe, o una mancha oscura en la planta del pie.
    • Si tiene muchos lunares o un familiar con melanoma, para una revisión completa de la piel.

    Si le preocupa una lesión de la piel, o está en tratamiento y quiere acompañamiento, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. Le revisan y, si hace falta, le orientan al especialista; la consulta nunca sustituye al equipo de oncología.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Todos los lunares son peligrosos?

    No. La gran mayoría de los lunares son benignos y se quedan igual toda la vida. El que hay que revisar es el que cambia, el que no se parece a los demás o el que aparece nuevo en la edad adulta.

    ¿Las personas de piel morena pueden tener cáncer de piel?

    Sí, aunque con menos frecuencia. En la piel morena el melanoma suele aparecer en la planta de los pies, la palma de las manos o debajo de las uñas, donde casi no da el sol.

    ¿Hay que usar protector solar si está nublado?

    Sí. Las nubes dejan pasar buena parte de la radiación ultravioleta, y en Guatemala el sol es fuerte todo el año.

    ¿Qué es el ABCDE de los lunares?

    Una regla para reconocer un lunar sospechoso: asimetría, bordes irregulares, varios colores, diámetro mayor de seis milímetros y evolución, es decir, que cambia.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con los tratamientos contra el cáncer. Coméntelo en consulta antes de empezar.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de estómago: señales de alarma, causas y cómo se trata

    Cáncer de estómago: señales de alarma, causas y cómo se trata

    En Guatemala el cáncer de estómago es de los más frecuentes, y una parte de la razón es que la bacteria que más lo favorece, Helicobacter pylori, es muy común aquí. El problema es que al principio se confunde con una gastritis cualquiera, y por eso muchas veces se encuentra tarde. Saber qué señales no dejar pasar es lo que más cambia las cosas.

    Por qué se encuentra tarde

    En sus primeras etapas casi no da molestias, y las que da son las mismas de una indigestión: ardor, llenura, algo de dolor en la boca del estómago. Es fácil tomarse un antiácido, sentirse mejor unos días y seguir adelante.

    Lo que distingue a una molestia que hay que revisar no es cuánto duele, sino que **no se quita**, que **va a más** o que viene **acompañada** de alguna de las señales de alarma.

    Las señales de alarma

    Ninguna de ellas quiere decir por sí sola que haya un cáncer, pero todas merecen una consulta pronto, y más si tiene más de cuarenta y cinco años:

    • Bajar de peso sin estar intentándolo.
    • Llenarse con muy poca comida, o perder el apetito de forma persistente.
    • Vómito con sangre o con aspecto de café molido.
    • Heces negras, como alquitrán.
    • Dificultad o dolor para tragar.
    • Cansancio y palidez por anemia, sin otra causa que la explique.
    • Ardor o dolor de estómago que dura más de tres o cuatro semanas pese al tratamiento.

    El vómito con sangre y las heces negras son motivo de ir a emergencias ese mismo día: pueden ser un sangrado, sea cual sea la causa.

    Qué lo favorece

    • La infección por **Helicobacter pylori**, sobre todo cuando lleva muchos años sin tratarse.
    • La edad: la mayoría de los casos aparece después de los cincuenta, y es más frecuente en hombres.
    • Comer mucha sal, embutidos, carnes ahumadas y encurtidos, y pocas frutas y verduras.
    • Fumar.
    • Tener un familiar cercano que lo haya tenido.
    • Una gastritis crónica de muchos años que ha dañado la mucosa, o una cirugía previa del estómago.

    Hay que ponerlo en su lugar: la gran mayoría de las personas que tienen H. pylori **nunca** tendrán cáncer de estómago. Pero como es una causa que se puede tratar, vale la pena buscarla cuando hay molestias y completar el tratamiento cuando sale positiva.

    Cómo se confirma

    • La **endoscopía**: un tubo delgado con cámara que se pasa por la boca con sedación. Permite ver la mucosa y tomar muestras.
    • La **biopsia** de lo que se ve en la endoscopía, que es la única prueba que confirma si es o no un cáncer.
    • Pruebas de H. pylori en el aliento, en las heces o en la misma biopsia.
    • Si se confirma, una tomografía y otros estudios para saber hasta dónde llegó, que es lo que decide el tratamiento.

    Un ultrasonido del abdomen o unos análisis de sangre normales no descartan un problema dentro del estómago. Si hay señales de alarma, la prueba que responde es la endoscopía.

    Cómo se trata y cómo se vive después

    El tratamiento lo decide el equipo de oncología según la etapa. Cuando se encuentra muy temprano, a veces basta con retirarlo por la misma endoscopía. En los demás casos suele hacer falta cirugía, que retira una parte del estómago o el estómago completo, muchas veces acompañada de quimioterapia antes o después.

    Comer después de una cirugía de estómago se aprende de nuevo:

    • Varias comidas pequeñas al día, seis o siete, en vez de tres grandes.
    • Comer despacio y masticar bien.
    • Beber los líquidos entre comidas, no con ellas.
    • Evitar los dulces concentrados, que pueden dar mareo, sudor y diarrea poco después de comer.
    • Controlar el peso cada semana al principio.

    Si se retiró todo el estómago, el cuerpo deja de absorber la vitamina B12 y hay que recibirla inyectada de por vida; también se vigilan el hierro y el calcio. Y como en cualquier cáncer, si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo a su oncólogo: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si baja de peso sin intentarlo, se llena con muy poco o perdió el apetito.
    • Si el ardor o el dolor de estómago dura más de tres o cuatro semanas pese al tratamiento, sobre todo después de los cuarenta y cinco años.
    • Si le cuesta tragar o siente que la comida se atora.
    • De urgencia, el mismo día, si vomita sangre o sus heces son negras.
    • Si un familiar cercano tuvo cáncer de estómago, para valorar si conviene buscar H. pylori o hacer una endoscopía.

    Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o las molestias, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿La gastritis se convierte en cáncer?

    Casi nunca. La gran mayoría de las gastritis no tienen nada que ver con el cáncer. Lo que sí aumenta el riesgo es una gastritis crónica de muchos años, sobre todo por H. pylori sin tratar, que va dañando la mucosa. Por eso conviene buscar la bacteria y tratarla.

    ¿Tener H. pylori quiere decir que me va a dar cáncer?

    No. La mayoría de las personas con H. pylori nunca tendrán cáncer de estómago. Es un factor de riesgo, no una sentencia, y además se puede tratar.

    ¿Qué prueba detecta el cáncer de estómago?

    La endoscopía con biopsia. Un ultrasonido o unos análisis de sangre normales no lo descartan.

    ¿Se puede vivir sin estómago?

    Sí. Después de quitar el estómago se aprende a comer poco y seguido, y hace falta recibir vitamina B12 inyectada de por vida. Con el tiempo la mayoría de las personas recupera una alimentación bastante normal.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar y no deje ni retrase el tratamiento que le indicaron.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Cáncer de mama: señales, detección y cómo sobrellevar el tratamiento

    Cáncer de mama: señales, detección y cómo sobrellevar el tratamiento

    El cáncer de mama es uno de los más frecuentes en las mujeres, también en Guatemala. La buena noticia es que se detecta cada vez antes, y cuando se encuentra en una etapa temprana la gran mayoría de las mujeres sale adelante. Esto es lo que conviene saber: qué vigilar, cómo se detecta y cómo se vive el tratamiento.

    Las señales que hay que consultar

    Ninguna de estas señales quiere decir por sí sola que haya un cáncer. Pero todas merecen que un profesional las revise:

    • Un bulto nuevo en el seno o en la axila. El que preocupa suele ser duro, no duele y no se mueve al tocarlo, aunque cualquier bulto nuevo se consulta.
    • Un cambio en el tamaño o la forma de un seno.
    • Piel que se hunde, se arruga o toma aspecto de cáscara de naranja.
    • Un pezón que se retrae hacia dentro cuando antes no lo hacía.
    • Secreción por el pezón, sobre todo si tiene sangre.
    • Enrojecimiento o hinchazón del seno que no cede en unos días.

    La mayoría de los bultos que se encuentran no son cáncer: muchos son quistes o fibroadenomas, que son benignos. Justamente por eso conviene revisarlos pronto y salir de dudas.

    Quién tiene más riesgo

    El factor que más pesa es la edad: el riesgo sube a partir de los cincuenta. A eso se suman otros:

    • Tener madre, hermana o hija que lo haya tenido, sobre todo si fue antes de los cincuenta.
    • Ciertas alteraciones genéticas heredadas, como las de los genes BRCA1 y BRCA2.
    • Una primera regla temprana o una menopausia tardía.
    • No haber tenido hijos, o haber tenido el primero después de los treinta.
    • El alcohol, el sobrepeso después de la menopausia y la falta de actividad física.
    • Algunos tratamientos hormonales de la menopausia usados durante años.

    Sólo una parte pequeña de los casos es hereditaria: la mayoría aparece en mujeres sin antecedentes en la familia. Y los hombres también pueden tenerlo, aunque es poco frecuente.

    Cómo se detecta a tiempo

    Conocer el propio cuerpo ayuda a notar un cambio, pero no reemplaza las pruebas:

    • La mamografía, que puede encontrar lesiones antes de que se puedan tocar. Suele recomendarse a partir de los cuarenta o los cincuenta años, según el riesgo de cada mujer.
    • El ultrasonido, que se usa sobre todo en mujeres jóvenes o cuando la mamografía no basta.
    • La biopsia, que es la única prueba que confirma si una lesión es o no un cáncer.

    Si tiene antecedentes familiares fuertes, hable con su médico: puede convenir empezar antes o hacer controles más seguidos.

    Qué implica el tratamiento

    No hay un solo cáncer de mama, y por eso tampoco un solo tratamiento. El equipo de oncología lo decide según el tipo de tumor y la etapa en que se encuentra. Suele combinar varias cosas:

    • Cirugía, que puede retirar sólo la lesión o el seno completo.
    • Quimioterapia, antes o después de la cirugía.
    • Radioterapia sobre la zona tratada.
    • Tratamiento hormonal durante años, cuando el tumor depende de las hormonas.
    • Terapias dirigidas, en los tumores que tienen ciertas características.

    Preguntar es parte del tratamiento: qué tipo es, en qué etapa está, qué se busca con cada paso y qué efectos esperar. Llevar las dudas anotadas a cada cita ayuda.

    Qué ayuda a sobrellevarlo

    El tratamiento se hace largo, y cómo se vive importa. Estas medidas tienen respaldo:

    • Moverse lo que se pueda: caminar a diario, aunque sea poco, es de lo que más ayuda contra el cansancio del tratamiento.
    • Comer lo suficiente, con proteína en cada comida, aunque el apetito falle. Varias comidas pequeñas se toleran mejor que tres grandes.
    • Dormir y descansar sin culpa en los días más pesados.
    • Apoyo emocional: hablar con la familia, con otras mujeres que pasaron por lo mismo o con un profesional.
    • Cuidar la piel de la zona que recibe radioterapia, con lo que indique el equipo que la aplica.

    Y una advertencia importante: si toma o piensa tomar cualquier producto natural, vitamina o suplemento, dígaselo a su oncólogo. Algunos interactúan con la quimioterapia o con el tratamiento hormonal. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

    Cuándo conviene consultar
    • Si nota un bulto nuevo en el seno o en la axila, aunque no duela.
    • Si cambia la piel o el pezón: hundimiento, aspecto de cáscara de naranja, retracción o secreción con sangre.
    • Si tiene madre, hermana o hija con cáncer de mama o de ovario, para valorar desde cuándo y cada cuánto hacerse controles.
    • Durante el tratamiento, de urgencia si tiene fiebre, dificultad para respirar, dolor en el pecho o hinchazón de un brazo.
    • Antes de empezar cualquier producto natural o suplemento mientras está en tratamiento.

    Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento para sobrellevarlo, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Todo bulto en el seno es cáncer?

    No. La mayoría de los bultos son benignos, como los quistes o los fibroadenomas. Aun así, cualquier bulto nuevo debe revisarlo un profesional, porque sólo las pruebas dicen qué es.

    ¿Desde qué edad hay que hacerse la mamografía?

    Suele recomendarse a partir de los cuarenta o los cincuenta años, según el riesgo de cada mujer. Si tiene antecedentes familiares, su médico puede indicarle empezar antes.

    ¿Los hombres pueden tener cáncer de mama?

    Sí, aunque es poco frecuente. Un bulto o un cambio en el pezón en un hombre también debe consultarse.

    ¿El cáncer de mama se hereda?

    Sólo una parte pequeña de los casos se debe a alteraciones genéticas heredadas, como las de BRCA1 y BRCA2. La mayoría aparece en mujeres sin antecedentes en la familia.

    ¿Puedo tomar productos naturales durante la quimioterapia?

    Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia o con el tratamiento hormonal. Coméntelo en consulta antes de empezar, y no deje ni retrase el tratamiento que le indicaron.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Virus del papiloma humano (VPH): qué es y qué sigue

    Virus del papiloma humano (VPH): qué es y qué sigue

    El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente que existe: la mayoría de las personas con vida sexual lo tendrá en algún momento, casi siempre sin enterarse. Un resultado positivo asusta, pero en la gran mayoría de los casos el propio cuerpo lo controla. Esto es lo que conviene saber para no alarmarse de más ni descuidarse.

    Qué es el VPH

    El virus del papiloma humano no es uno solo: es una familia de más de doscientos tipos. Unos cuarenta afectan la zona genital, y se transmiten por el contacto de piel con piel durante las relaciones sexuales, no sólo por la penetración.

    Se dividen en dos grupos que conviene no confundir:

    • Los de bajo riesgo, como el 6 y el 11, que pueden causar verrugas genitales. Son molestas, pero no se convierten en cáncer.
    • Los de alto riesgo, sobre todo el 16 y el 18, que cuando se quedan años en el cuerpo pueden causar lesiones en el cuello del útero que, con el tiempo, llegan a volverse cáncer. Esos dos tipos están detrás de al menos siete de cada diez casos de cáncer de cuello uterino.

    Los tipos de alto riesgo se relacionan también, con menos frecuencia, con cánceres del ano, la vulva, la vagina, el pene y la garganta.

    Por qué casi siempre desaparece solo

    El sistema de defensa lo controla en la mayoría de las personas: alrededor de nueve de cada diez infecciones dejan de detectarse en unos dos años, sin haber dado ningún síntoma. Tener VPH, por sí solo, no es una enfermedad.

    Lo que importa es la infección por un tipo de alto riesgo que PERSISTE. Aun así, el camino hasta un cáncer es lento: suelen pasar entre quince y veinte años en una mujer con las defensas normales, y ese tiempo es justamente el que permite detectar y tratar las lesiones antes. Con las defensas bajas —por VIH sin tratar, por ejemplo— el proceso puede ser más rápido.

    Fumar se asocia a que la infección persista y avance. Es una razón más, y concreta, para dejarlo.

    Cómo se detecta

    El VPH no da síntomas, así que se busca con pruebas:

    • El Papanicolaou, o citología, que busca células alteradas en el cuello del útero.
    • La prueba de VPH, que busca directamente el virus de alto riesgo. Donde está disponible, permite espaciar más los controles cuando sale negativa.
    • La inspección visual con ácido acético, que se usa en los servicios públicos: se aplica un líquido sobre el cuello del útero y se observa si cambia de color.

    En los hombres no hay una prueba de rutina. Se consulta si aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal.

    Qué significan NIC 1, NIC 2 y NIC 3

    Cuando la citología o la biopsia encuentran células alteradas, el resultado se expresa como NIC —neoplasia intraepitelial cervical— seguido de un número. No es un cáncer: es una lesión en la capa superficial del cuello del útero, y el número dice cuánto de esa capa está afectada.

    • NIC 1 es una lesión de bajo grado. Con frecuencia regresa sola, y lo habitual es vigilarla con controles en vez de tratarla de inmediato.
    • NIC 2 y NIC 3 son lesiones de alto grado. Tienen más probabilidad de avanzar, y por eso suelen tratarse retirando o destruyendo la zona afectada, con procedimientos que se hacen en consulta.

    Qué hacer en cada caso lo decide el médico con el resultado completo en la mano: la edad, los controles anteriores y el tipo de virus cambian la indicación.

    Qué ayuda

    Nada de lo que sigue sustituye los controles, pero sí reduce el riesgo:

    • La vacuna, que protege mejor si se aplica antes de empezar la vida sexual. En Guatemala forma parte del esquema de vacunación; pregunte en su centro de salud a qué edad le corresponde a su hija o a su hijo.
    • Hacerse los controles cuando tocan, aunque se sienta bien: es lo que permite encontrar una lesión cuando todavía es sencilla de tratar.
    • No fumar.
    • El preservativo reduce el contagio, aunque no lo evita del todo, porque el virus también está en la piel que no cubre.
    Cuándo conviene consultar
    • Si le salió un VPH positivo de alto riesgo o un Papanicolaou alterado: hace falta decidir el seguimiento, que puede ser repetir la prueba o hacer una colposcopia.
    • Si tiene sangrado después de las relaciones, entre una regla y otra o después de la menopausia.
    • Si tiene flujo con mal olor que no cede, dolor en la parte baja del abdomen o dolor en las relaciones.
    • Si le aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal.
    • Si nunca se ha hecho un Papanicolaou, o hace más de tres años del último.
    • Si tiene las defensas bajas, por VIH, un trasplante o un tratamiento que baje la inmunidad: necesita controles más seguidos.

    Si le salió un VPH positivo o un Papanicolaou alterado y quiere entender qué sigue, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La cita se reserva en línea y se elige día y hora.

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    Preguntas frecuentes

    ¿El VPH desaparece solo?

    En la mayoría de los casos, sí: alrededor de nueve de cada diez infecciones dejan de detectarse en unos dos años. Lo que necesita seguimiento es la infección por un tipo de alto riesgo que persiste en el tiempo.

    ¿Tener VPH quiere decir que tengo cáncer?

    No. El VPH es muy frecuente y casi siempre desaparece sin dar problemas. Sólo una parte pequeña de las infecciones de alto riesgo que persisten durante años llega a producir lesiones, y esas lesiones se pueden detectar y tratar antes de que se conviertan en cáncer.

    ¿Qué es un NIC 1 y qué es un NIC 2?

    Son lesiones en la capa superficial del cuello del útero, no cánceres. El NIC 1 es de bajo grado y con frecuencia regresa solo, por lo que suele vigilarse. El NIC 2 es de alto grado y normalmente se trata para que no avance.

    ¿Los hombres también tienen VPH?

    Sí, se contagian igual. No existe una prueba de rutina para ellos: se consulta si aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal. La vacuna también está indicada en varones.

    ¿Cada cuánto hay que hacerse el Papanicolaou?

    Depende de la edad y de los resultados anteriores. Como referencia general, la citología se repite cada tres años y la prueba de VPH, cuando está disponible, cada cinco. Su médico le dirá cuál le corresponde.

    Si quiere saber cómo se llega del VPH al cáncer y cómo se evita, lea también Cáncer de cuello uterino: cómo se evita, señales y tratamiento.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Sobrepeso: qué cambia de verdad y qué es ruido

    Sobrepeso: qué cambia de verdad y qué es ruido

    La mayoría de la gente se propone bajar mucho más de lo que hace falta para mejorar la salud. Bajar entre el 5 y el 10 % del peso ya cambia los números, y es una meta que se puede sostener.

    El índice de masa corporal no basta

    El IMC se calcula dividiendo el peso entre la talla al cuadrado, y sirve como referencia de población: por encima de 25 se habla de sobrepeso y por encima de 30 de obesidad.

    Pero no distingue músculo de grasa ni dice dónde está la grasa, que es lo que más pesa para la salud. Por eso vale más el perímetro de la cintura: por encima de 94 cm en hombres y de 80 cm en mujeres marca riesgo metabólico, incluso con un IMC normal.

    La grasa abdominal es la que se asocia a resistencia a la insulina, hígado graso, triglicéridos altos y presión elevada. Dos personas del mismo peso pueden estar en situaciones muy distintas.

    Cuánto hay que bajar

    Menos de lo que se cree. Con una pérdida de entre el 5 y el 10 % del peso —en una persona de 90 kilos, entre 4,5 y 9— ya se ve:

    • Mejor control del azúcar, y menos riesgo de pasar de prediabetes a diabetes.
    • Presión arterial más baja.
    • Triglicéridos más bajos y HDL más alto.
    • Menos grasa en el hígado.
    • Menos dolor en rodillas y espalda.
    • Mejor calidad del sueño, y menos apnea.

    Ponerse una meta de 25 kilos cuando el beneficio empieza en 5 es la forma más común de abandonar en el mes dos.

    Lo que sostiene el resultado

    Bajar peso no es lo difícil: lo difícil es no recuperarlo. Lo que distingue a quien lo mantiene:

    • Un cambio que se pueda sostener siempre, no un plan de tres meses.
    • Ritmo moderado, de medio kilo a un kilo por semana. Lo rápido se recupera rápido.
    • Comer suficiente proteína y verdura: sacian más por caloría.
    • Quitar las bebidas azucaradas. Es el cambio único que más rinde.
    • Ejercicio, y sobre todo el de fuerza: mantiene el músculo mientras se baja, y el músculo es lo que sostiene el metabolismo.
    • Dormir bien. El sueño corto aumenta el apetito y empeora la resistencia a la insulina.
    • Registrar lo que se come durante unas semanas: no para siempre, sino para ver la realidad, que casi nunca coincide con lo que uno cree.

    Y una advertencia sobre lo que se anuncia: no existe nada que haga bajar de peso sin cambiar lo que se come y lo que se mueve. Lo que promete eso, no lo cumple.

    Cuándo conviene consultar
    • Si el perímetro de cintura pasa de 94 cm en hombres o de 80 cm en mujeres.
    • Si además hay azúcar alta, presión alta, triglicéridos altos o hígado graso: ese conjunto se maneja mejor junto.
    • Si ha intentado varias veces y siempre recupera: eso tiene explicación y abordaje, no es falta de voluntad.
    • Si el peso subió de forma rápida e inexplicable, o va con cansancio, frío e hinchazón: conviene descartar la tiroides.
    • Si ronca fuerte o se despierta cansado: la apnea del sueño dificulta bajar de peso y se trata aparte.
    • Antes de empezar una dieta muy restrictiva o de tomar cualquier cosa para bajar de peso.

    Si quiere un plan que se pueda sostener y no otro intento de tres meses, puede agendar una consulta en línea, en Cobán o en la capital.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cuánto peso hay que bajar para notar cambios en la salud?

    Entre el 5 y el 10 % del peso. En una persona de 90 kilos, entre 4,5 y 9. Con eso ya mejoran el azúcar, la presión, los triglicéridos y la grasa del hígado.

    ¿Sirve el índice de masa corporal?

    Como referencia de población, sí, pero no distingue músculo de grasa ni dice dónde está. Vale más el perímetro de cintura: por encima de 94 cm en hombres y 80 cm en mujeres marca riesgo, incluso con IMC normal.

    ¿A qué ritmo conviene bajar?

    De medio kilo a un kilo por semana. Lo que se baja rápido se recupera rápido, y las pérdidas bruscas pueden empeorar cosas como la inflamación del hígado.

    ¿Por qué siempre recupero el peso?

    Porque los planes con fecha de fin terminan, y el cuerpo además se adapta bajando el gasto. Lo que distingue a quien mantiene es haber cambiado algo sostenible y haber conservado músculo con ejercicio de fuerza.

    ¿Hay algo que haga bajar de peso sin cambiar la alimentación?

    No. Lo que se anuncia con esa promesa no la cumple. Lo que sí funciona es un cambio sostenible en lo que se come y lo que se mueve, y acompañamiento cuando cuesta.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Menstruación irregular: qué es normal y qué no

    Menstruación irregular: qué es normal y qué no

    Un ciclo no tiene que durar 28 días exactos. Lo que define la irregularidad no es que varíe, sino cuánto varía y desde cuándo.

    Qué se considera normal

    Un ciclo normal dura entre 24 y 38 días, contando desde el primer día de sangrado hasta el primero del siguiente. El sangrado dura hasta ocho días.

    Que varíe unos días de un mes a otro es normal. Se habla de irregularidad cuando la diferencia entre el ciclo más corto y el más largo del año pasa de siete a nueve días, o cuando hay ciclos de menos de 24 o de más de 38 días.

    En la adolescencia, los dos primeros años suelen ser irregulares mientras el sistema se ajusta, y en la perimenopausia vuelve a desordenarse. Las dos cosas son esperables.

    Qué la explica

    • Síndrome de ovario poliquístico: es la causa más frecuente de ciclos espaciados en edad fértil.
    • Tiroides, por defecto o por exceso.
    • Prolactina alta.
    • Estrés intenso o sostenido.
    • Pérdida o ganancia de peso importante.
    • Ejercicio muy intenso, sobre todo con poca ingesta.
    • Trastornos de la conducta alimentaria.
    • Miomas, pólipos o adenomiosis, sobre todo si el sangrado es abundante.
    • Anticonceptivos y otros medicamentos.
    • Embarazo, que es lo primero que hay que descartar ante una falta.

    Qué ayuda

    • Registrar los ciclos durante unos meses: sin ese dato, la consulta empieza a ciegas. Anotar el primer día de cada regla, cuántos días dura y cuánto se sangra.
    • Mantener un peso estable y una alimentación suficiente. La restricción marcada apaga el ciclo.
    • Moderar el ejercicio si es muy intenso y va con poca ingesta.
    • Trabajar el estrés y el sueño.

    Si detrás hay una causa concreta —tiroides, ovario poliquístico, un mioma—, el ciclo se ordena tratando eso, no forzando el ciclo.

    Cuándo conviene consultar
    • Si los ciclos duran menos de 24 días o más de 38.
    • Si pasa más de tres meses sin regla y no está embarazada.
    • Si el sangrado es muy abundante: empapa una toalla o tampón por hora durante varias horas, o hay coágulos grandes.
    • Si el sangrado dura más de ocho días.
    • Si hay sangrado entre reglas o después de las relaciones.
    • Si aparece acné intenso, vello en patrón masculino o caída de cabello junto a la irregularidad.
    • Si está buscando embarazo y los ciclos son irregulares.
    • Si hay sangrado después de la menopausia: eso se valora siempre.

    Si sus ciclos se desordenaron y no sabe por qué, registrarlos y revisarlo con alguien es el camino corto. Puede agendar una consulta en línea.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto debe venir la regla?

    Un ciclo normal dura entre 24 y 38 días, y el sangrado hasta ocho. No tiene que ser de 28 días exactos: variar unos días de un mes a otro es normal.

    ¿Cuándo se considera irregular?

    Cuando la diferencia entre el ciclo más corto y el más largo del año pasa de siete a nueve días, o cuando hay ciclos de menos de 24 o de más de 38 días.

    ¿Qué causa los ciclos irregulares?

    Lo más frecuente en edad fértil es el síndrome de ovario poliquístico. También la tiroides, la prolactina alta, el estrés, los cambios de peso importantes, el ejercicio muy intenso y algunos medicamentos.

    ¿Es normal que sea irregular en la adolescencia?

    Sí. Los dos primeros años suelen ser irregulares mientras el sistema se ajusta. En la perimenopausia vuelve a desordenarse, y también es esperable.

    ¿Cuándo un sangrado es demasiado?

    Si empapa una toalla o un tampón por hora durante varias horas seguidas, si hay coágulos grandes o si dura más de ocho días.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Defensas bajas: qué significa y qué las sostiene

    Defensas bajas: qué significa y qué las sostiene

    «Tengo las defensas bajas» se dice mucho y significa poco. Conviene separar dos cosas: enfermarse seguido, que suele ser normal, y tener una alteración real de la inmunidad, que es raro y tiene señales propias.

    Cuántos resfriados son normales

    Un adulto sano tiene entre dos y cuatro infecciones respiratorias al año, y un niño pequeño en guardería puede tener seis, ocho o más. Eso no es tener las defensas bajas: es exposición.

    Antes de pensar en inmunidad, casi siempre hay una explicación más simple: contacto con niños pequeños, trabajo con público, transporte lleno, dormir poco, tabaco o humo de leña en casa, o una alergia mal controlada que se confunde con infecciones repetidas.

    Cuándo sí hay que estudiarlo

    Las señales que hacen sospechar un problema real son de otro tipo, y tienen que ver con la gravedad más que con la cantidad:

    • Infecciones graves repetidas: neumonías, infecciones que requieren ingreso.
    • Infecciones por gérmenes poco habituales.
    • Infecciones que no responden al tratamiento o que reaparecen en cuanto se suspende.
    • Abscesos de repetición, o infecciones profundas.
    • Candidiasis oral persistente en un adulto.
    • Pérdida de peso, fiebre prolongada o sudores nocturnos.
    • Antecedentes familiares de inmunodeficiencia.

    Y hay causas adquiridas frecuentes que conviene descartar antes que nada: diabetes mal controlada, desnutrición, alcoholismo, corticoides prolongados, VIH.

    Qué sostiene de verdad la inmunidad

    Conviene decirlo claro: **no existe nada que «suba las defensas» de una persona sana**. El sistema inmunitario no es un músculo que se pueda estimular a voluntad, y lo que se vende con esa promesa no tiene detrás lo que promete.

    Lo que sí está establecido:

    • Dormir suficiente. La privación de sueño reduce de forma medible la respuesta inmunitaria, incluida la respuesta a las vacunas.
    • Comer variado y suficiente. Las carencias reales —hierro, zinc, vitamina D, proteína— sí afectan; corregirlas cuando existen ayuda, tomarlas sin déficit no.
    • Ejercicio regular y moderado.
    • No fumar y reducir el alcohol.
    • Controlar el azúcar si hay diabetes.
    • Lavarse las manos, que sigue siendo lo más eficaz que hay contra las infecciones respiratorias.
    • Las vacunas, que son la única forma de preparar al sistema para un germen concreto.
    Cuándo conviene consultar
    • Si ha tenido neumonías o infecciones graves repetidas.
    • Si las infecciones no responden al tratamiento o vuelven al suspenderlo.
    • Si aparecen abscesos de repetición.
    • Si hay candidiasis oral persistente siendo adulto.
    • Si va con pérdida de peso, fiebre prolongada o sudores nocturnos.
    • Si es diabético y se infecta con frecuencia: el control del azúcar suele ser la clave.
    • Si toma corticoides o inmunosupresores.

    Si se enferma más de lo que le parece razonable, lo útil es descartar causas concretas. Puede agendar una consulta en línea.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántos resfriados al año son normales?

    Entre dos y cuatro en un adulto sano, y bastantes más en un niño pequeño que va a guardería. Eso no es tener las defensas bajas: es exposición.

    ¿Hay algo que suba las defensas?

    En una persona sana, no. El sistema inmunitario no es un músculo que se estimule a voluntad. Lo que sí está establecido es dormir suficiente, comer variado, moverse, no fumar, lavarse las manos y vacunarse.

    ¿Sirven los suplementos para las defensas?

    Corregir una carencia real —hierro, zinc, vitamina D— ayuda. Tomarlos sin déficit no aporta y en exceso puede hacer daño.

    ¿Cuándo hay que estudiar las defensas?

    Cuando lo que se repite son infecciones graves —neumonías, ingresos—, por gérmenes poco habituales, que no responden al tratamiento, o si hay abscesos de repetición o pérdida de peso con fiebre prolongada.

    ¿Dormir mal baja las defensas?

    Sí, y es de lo más establecido: la falta de sueño reduce de forma medible la respuesta inmunitaria, incluida la respuesta a las vacunas.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Anemia: por qué el hierro solo no es la respuesta

    Anemia: por qué el hierro solo no es la respuesta

    Anemia no es un diagnóstico: es un hallazgo. Lo importante no es sólo corregirla, sino averiguar por qué apareció, porque a veces la causa importa más que la anemia.

    Qué es y cómo se nota

    Hay menos hemoglobina de la debida, así que la sangre transporta menos oxígeno. De ahí los síntomas:

    • Cansancio y debilidad.
    • Falta de aire con esfuerzos que antes no costaban.
    • Palidez, sobre todo en el interior del párpado y en las uñas.
    • Palpitaciones.
    • Dolor de cabeza, mareo, dificultad para concentrarse.
    • Manos y pies fríos.
    • Caída del cabello y uñas quebradizas.
    • A veces, ganas de comer hielo o cosas no alimenticias.

    Se instala despacio y el cuerpo se adapta, así que mucha gente no se da cuenta hasta que la corrige y nota la diferencia.

    Por qué la causa importa más

    La más común es la falta de hierro, y en un adulto el hierro no falta por casualidad: se está perdiendo por algún lado o no se está absorbiendo.

    • En mujeres en edad fértil, la causa habitual son las reglas abundantes.
    • En hombres y en mujeres después de la menopausia, una anemia por falta de hierro obliga a estudiar el aparato digestivo. Ahí no se asume nada.
    • Otras causas: enfermedad celíaca, gastritis crónica, cirugía digestiva previa, dietas muy restrictivas, embarazo.
    • Y hay anemias que no son por hierro: por falta de vitamina B12 o ácido fólico, por enfermedad crónica, por problemas de la médula.

    Por eso tomar hierro sin saber por qué falta es tapar el marcador: la anemia mejora y la causa sigue trabajando.

    Si el hierro está indicado

    • Se absorbe mejor con el estómago vacío, aunque tolera peor: si sienta mal, con algo de comida.
    • La vitamina C mejora la absorción; un cítrico o un vaso de jugo natural ayudan.
    • El café, el té y los lácteos la reducen bastante: conviene separarlos un par de horas.
    • Oscurece las heces y puede estreñir. Eso es esperable.
    • Tarda: la hemoglobina sube en semanas, pero rellenar los depósitos lleva meses. Suspenderlo al normalizarse la hemoglobina es de los errores más comunes.
    Cuándo conviene consultar
    • Si le salió anemia en un análisis: hay que buscar la causa, no sólo corregirla.
    • Si es hombre, o mujer después de la menopausia, y tiene anemia por falta de hierro.
    • Si hay sangre en las heces, o son negras.
    • Si tiene reglas muy abundantes.
    • Si va con pérdida de peso, dolor abdominal o cambio del ritmo intestinal.
    • Si aparece falta de aire marcada, dolor en el pecho o desmayo: eso se atiende pronto.
    • Antes de empezar hierro por su cuenta.

    Si le salió anemia, lo importante es saber por qué. Puede agendar una consulta en línea, en Cobán o en la capital.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo tomar hierro por mi cuenta si tengo anemia?

    No conviene. En un adulto el hierro no falta por casualidad: se está perdiendo o no se está absorbiendo. Tomarlo sin saber por qué tapa el marcador mientras la causa sigue trabajando.

    ¿Qué síntomas da la anemia?

    Cansancio, debilidad, falta de aire con esfuerzos que antes no costaban, palidez, palpitaciones, dolor de cabeza y manos y pies fríos. Se instala despacio y el cuerpo se adapta, así que muchas veces no se nota hasta corregirla.

    ¿Cómo se absorbe mejor el hierro?

    Con el estómago vacío y acompañado de vitamina C, como un cítrico. El café, el té y los lácteos reducen bastante la absorción: conviene separarlos un par de horas.

    ¿Cuánto tiempo hay que tomar hierro?

    La hemoglobina sube en semanas, pero rellenar los depósitos lleva meses. Suspenderlo en cuanto la hemoglobina se normaliza es de los errores más comunes.

    ¿Por qué en un hombre la anemia por falta de hierro se estudia siempre?

    Porque no tiene una pérdida mensual que la explique. En hombres y en mujeres después de la menopausia, obliga a estudiar el aparato digestivo.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Hemorroides: qué las produce y qué las calma

    Hemorroides: qué las produce y qué las calma

    Las hemorroides son venas que todos tenemos; el problema aparece cuando se dilatan e inflaman. Y hay una regla que vale más que todo lo demás: un sangrado nunca se da por hecho.

    Qué las produce

    Todo lo que aumenta la presión en esa zona de forma repetida:

    • Estreñimiento y esfuerzo al evacuar. Es la causa principal.
    • Pasar mucho rato sentado en el inodoro, y sobre todo con el teléfono.
    • Diarrea repetida.
    • Embarazo y parto.
    • Estar muchas horas de pie o sentado.
    • Levantar peso con esfuerzo.
    • Sobrepeso.

    Los síntomas dependen de si son internas o externas: las internas suelen sangrar sin doler, con sangre roja brillante al final de la evacuación; las externas duelen, sobre todo si se trombosa una, y se palpan como un bulto.

    Qué alivia de verdad

    • Arreglar el estreñimiento. Es el tratamiento de fondo y sin eso lo demás no dura: más fibra subida despacio, más agua, moverse.
    • No aguantar las ganas y no forzar.
    • No pasar más de unos minutos sentado en el inodoro.
    • Baños de asiento con agua tibia, diez o quince minutos, un par de veces al día. Es de lo que más alivia y no cuesta nada.
    • Poner los pies en alto sobre un banquito al evacuar: cambia el ángulo y reduce el esfuerzo.
    • Higiene suave con agua, sin papel áspero ni toallitas perfumadas.

    La regla del sangrado

    Que alguien tenga hemorroides no significa que el sangrado venga de ahí. Es el error que más retrasa diagnósticos importantes: se atribuye a las hemorroides durante meses y resulta ser otra cosa.

    Un sangrado rectal se valora siempre la primera vez, y siempre que cambie de carácter. No es alarmismo: es que la alternativa es descubrirlo tarde.

    Cuándo conviene consultar
    • Siempre que sangre por primera vez, aunque esté seguro de que son hemorroides.
    • Si el sangrado cambia: más cantidad, más frecuencia, sangre mezclada con las heces.
    • Si las heces se volvieron negras.
    • Si hay dolor intenso y un bulto duro: puede ser una hemorroide trombosada y hay una ventana en la que se resuelve mejor.
    • Si hay cambio en el ritmo intestinal, pérdida de peso o anemia.
    • Si tiene más de 50 años, o antecedentes familiares de cáncer de colon.
    • Si las molestias vuelven una y otra vez.

    Si sangró por primera vez o las molestias vuelven, conviene valorarlo. Puede agendar una consulta en línea.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Qué causa las hemorroides?

    Sobre todo el estreñimiento y el esfuerzo al evacuar, junto con pasar mucho rato sentado en el inodoro. También el embarazo, la diarrea repetida, el sobrepeso y estar muchas horas de pie.

    ¿Qué alivia más las hemorroides?

    Los baños de asiento con agua tibia, diez o quince minutos un par de veces al día. Y sobre todo arreglar el estreñimiento: sin eso, el alivio no dura.

    ¿Puedo dar por hecho que el sangrado es de las hemorroides?

    No, y es el error que más retrasa diagnósticos importantes. Un sangrado rectal se valora siempre la primera vez y siempre que cambie de carácter.

    ¿Sirve poner los pies en alto?

    Sí. Apoyar los pies en un banquito al evacuar cambia el ángulo y reduce el esfuerzo, que es justo lo que las empeora.

    ¿Cuándo hay que consultar sin esperar?

    Si hay dolor intenso con un bulto duro —puede ser una hemorroide trombosada, y hay una ventana en la que se resuelve mejor—, si las heces son negras, o si hay pérdida de peso o anemia.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Artritis y artrosis: no son lo mismo y se tratan distinto

    Artritis y artrosis: no son lo mismo y se tratan distinto

    Se usan como sinónimos y no lo son. Distinguirlas cambia todo: una es desgaste y la otra es inflamación, y en la segunda el tiempo que se pierde no se recupera.

    Cómo distinguirlas

    La pista más útil es la rigidez de la mañana. En la artrosis dura menos de treinta minutos y se suelta al empezar a moverse. En la artritis inflamatoria dura más de una hora y a veces toda la mañana.

    Artrosis: dolor que empeora con el uso y mejora con el reposo, afecta a rodillas, caderas, manos y columna, aparece con la edad, sin hinchazón importante ni enrojecimiento.

    Artritis inflamatoria: articulaciones hinchadas, calientes, a veces rojas; suele afectar a varias y de forma simétrica; puede ir con cansancio y malestar general; el dolor no cede con el reposo y a menudo despierta de madrugada.

    Por qué importa la diferencia

    Porque en la artritis inflamatoria —la reumatoide y otras— el daño articular que se produce no se recupera, y empezar pronto cambia el pronóstico. Los primeros meses son los que más valen.

    En la artrosis, en cambio, el manejo va por el otro lado: mantener la articulación en movimiento, fortalecer el músculo alrededor y quitarle peso encima.

    Qué ayuda

    En artrosis, lo que tiene más respaldo no es un frasco:

    • Ejercicio, y sobre todo el de fuerza en los músculos que rodean la articulación. Es lo que más alivia el dolor de rodilla a medio plazo.
    • Bajar peso si hay de más: cada kilo de menos son varios kilos menos de carga en la rodilla al caminar.
    • Mantener el movimiento. El reposo prolongado empeora la rigidez y debilita el músculo.
    • Calor local para la rigidez, frío para un brote doloroso.
    • Calzado adecuado y bastón del lado contrario si hace falta.

    En la artritis inflamatoria, todo eso acompaña pero lo que decide es el tratamiento de fondo indicado por un profesional. Retrasarlo es lo que cuesta caro.

    Cuándo conviene consultar
    • Si la rigidez de la mañana dura más de una hora.
    • Si hay articulaciones hinchadas, calientes o rojas.
    • Si están afectadas varias articulaciones, sobre todo de forma simétrica.
    • Si el dolor le despierta de madrugada.
    • Si va con cansancio, fiebre o pérdida de peso.
    • Si tiene psoriasis y aparece dolor articular.
    • URGENTE: una sola articulación muy hinchada, roja, caliente y con fiebre. Puede ser una infección y se atiende el mismo día.

    Si la rigidez de la mañana le dura más de una hora, conviene valorarlo pronto: en la artritis inflamatoria el tiempo cuenta. Puede agendar una consulta en línea.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es la diferencia entre artritis y artrosis?

    La artrosis es desgaste: duele con el uso, mejora con el reposo y la rigidez matutina dura menos de treinta minutos. La artritis inflamatoria hincha e inflama, no cede con el reposo y la rigidez matutina pasa de una hora.

    ¿Por qué importa distinguirlas?

    Porque en la artritis inflamatoria el daño articular no se recupera y empezar pronto cambia el pronóstico. Los primeros meses son los que más valen.

    ¿Qué es lo mejor para la artrosis de rodilla?

    El ejercicio de fuerza en los músculos que rodean la articulación y bajar peso si hay de más. Es lo que más alivia el dolor a medio plazo, más que el reposo.

    ¿Frío o calor?

    Calor para la rigidez y frío para un brote doloroso con hinchazón. No hay una regla única: se prueba y se usa el que alivie.

    ¿Cuándo es urgente?

    Si una sola articulación se pone muy hinchada, roja y caliente, con fiebre. Puede ser una infección de la articulación y se atiende el mismo día.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Próstata: qué síntomas da y cuándo hay que revisarla

    Próstata: qué síntomas da y cuándo hay que revisarla

    La próstata crece con la edad en casi todos los hombres. Eso no es cáncer, pero sí explica por qué a partir de cierto momento hay que levantarse de noche y el chorro ya no es el de antes.

    Qué síntomas da

    La próstata rodea el conducto por el que sale la orina. Al crecer, lo estrecha:

    • Levantarse una o más veces por la noche a orinar.
    • Tardar en empezar, y tener que esperar a que arranque.
    • Chorro más débil o entrecortado.
    • Goteo al final.
    • Sensación de no vaciar del todo.
    • Urgencia repentina.

    Estos síntomas son de obstrucción y no dicen si la causa es benigna o no. Por eso se valoran, en vez de asumir que es la edad.

    Crecer no es cáncer

    La hiperplasia benigna es el crecimiento normal con los años y es muchísimo más frecuente que el cáncer. Los dos pueden dar los mismos síntomas, o ninguno: el cáncer de próstata en fase temprana suele ser silencioso, y ése es el motivo de revisarlo.

    La revisión se conversa: a partir de los 50 en general, y desde los 45 si hay padre o hermano con cáncer de próstata, o en hombres de ascendencia africana. No es una prueba automática; es una decisión informada que conviene tomar con alguien.

    Qué ayuda con los síntomas

    • Repartir los líquidos durante el día y reducirlos dos o tres horas antes de acostarse.
    • Bajar alcohol y cafeína por la tarde: los dos irritan la vejiga.
    • Orinar sin prisa y probar a orinar dos veces seguidas, con un minuto de diferencia.
    • Evitar aguantar mucho.
    • Revisar la medicación: algunos antigripales y antihistamínicos empeoran la retención.
    • Actividad física regular.

    Estas medidas alivian pero no resuelven la obstrucción. Si los síntomas limitan, hay tratamientos y conviene valorarlos antes de que la vejiga se resienta.

    Cuándo conviene consultar
    • Si se levanta de noche a orinar de forma habitual.
    • Si el chorro se debilitó o le cuesta empezar.
    • Si tiene 50 años o más y nunca ha hablado de esto con nadie; desde los 45 si hay antecedentes familiares.
    • Si hay sangre en la orina o en el semen.
    • Si tiene infecciones urinarias repetidas.
    • URGENTE: si de pronto no puede orinar nada, con dolor y vejiga llena. Eso se atiende el mismo día.

    Si se levanta de noche o el chorro cambió, conviene valorarlo. Puede agendar una consulta en línea, en Cobán o en la capital.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Que la próstata esté agrandada significa cáncer?

    No. El crecimiento con la edad —la hiperplasia benigna— es muchísimo más frecuente que el cáncer. Lo que pasa es que los dos pueden dar los mismos síntomas, o ninguno.

    ¿Desde qué edad hay que revisar la próstata?

    En general se conversa a partir de los 50, y desde los 45 si hay padre o hermano con cáncer de próstata o en hombres de ascendencia africana. Es una decisión informada, no una prueba automática.

    ¿Por qué me levanto tantas veces en la noche?

    Porque la próstata al crecer estrecha el conducto de salida y la vejiga no vacía bien. Repartir los líquidos durante el día y reducirlos dos o tres horas antes de acostarse suele ayudar.

    ¿Qué medicamentos empeoran los síntomas de próstata?

    Algunos antigripales y antihistamínicos, que favorecen la retención. Conviene revisarlo antes de tomarlos por cuenta propia.

    ¿Cuándo es urgente?

    Si de pronto no puede orinar nada, con dolor y sensación de vejiga llena. Eso se atiende el mismo día.

    Si quiere saber qué de lo que se ofrece para la próstata tiene respaldo, lea también Próstata: por qué no le vamos a vender el producto más famoso.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.

  • Candidiasis: qué es y por qué vuelve

    Candidiasis: qué es y por qué vuelve

    La cándida es un hongo que vive normalmente en el cuerpo sin dar problemas. La candidiasis aparece cuando algo rompe el equilibrio y le deja espacio para crecer — y ese «algo» es lo que hay que encontrar cuando vuelve.

    Cómo se reconoce

    En la forma vaginal, que es la más común: picor intenso, flujo blanco y espeso —a menudo descrito como grumoso, sin mal olor—, ardor al orinar y enrojecimiento con hinchazón.

    El picor es la señal que más orienta. Cuando lo que predomina es el mal olor o un flujo grisáceo, suele ser otra cosa y el tratamiento es distinto: por eso conviene confirmar y no asumir.

    También hay formas en la boca —placas blancas que se desprenden al raspar— y en pliegues de la piel, sobre todo con humedad y calor.

    Qué le abre la puerta

    • Antibióticos: barren también las bacterias buenas y dejan el terreno libre. Es la causa más frecuente.
    • Diabetes o azúcar mal controlada.
    • Embarazo y cambios hormonales.
    • Humedad mantenida: ropa mojada, traje de baño, ropa muy ajustada o sintética.
    • Corticoides o defensas bajas.
    • Duchas vaginales y jabones perfumados, que alteran el equilibrio en lugar de protegerlo.

    Esa última merece énfasis, porque se hace con la mejor intención: lavar por dentro no previene nada y favorece que vuelva.

    Qué ayuda

    • Ropa interior de algodón y evitar la ropa muy ajustada.
    • Cambiarse enseguida el traje de baño o la ropa mojada.
    • Lavar sólo por fuera, con agua y jabón suave sin perfume.
    • No usar duchas vaginales ni desodorantes íntimos.
    • Controlar el azúcar si hay diabetes: es de lo que más cambia la frecuencia.
    • Secar bien los pliegues de la piel.

    Cuando aparece cuatro veces o más al año, ya no se trata episodio por episodio: hay que buscar por qué vuelve y confirmar que es lo que se cree.

    Cuándo conviene consultar
    • Si es la primera vez: conviene confirmar el diagnóstico, porque otras infecciones se parecen y se tratan distinto.
    • Si le pasa cuatro veces o más al año.
    • Si el tratamiento no funcionó.
    • Si hay mal olor, flujo grisáceo o verdoso, o fiebre.
    • Si hay dolor pélvico.
    • Si está embarazada.
    • Si es diabético o tiene las defensas bajas.

    Si le vuelve una y otra vez, lo que hay que encontrar es la causa de fondo. Puede agendar una consulta en línea.

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo distingo una candidiasis de otra infección?

    En la candidiasis predomina el picor intenso, con flujo blanco espeso y sin mal olor. Cuando lo que predomina es el mal olor o un flujo grisáceo, suele ser otra cosa y el tratamiento es distinto.

    ¿Por qué me da candidiasis después de tomar antibióticos?

    Porque los antibióticos barren también las bacterias buenas que mantienen el equilibrio, y eso le deja espacio al hongo. Es la causa más frecuente.

    ¿Las duchas vaginales previenen la candidiasis?

    Al contrario: alteran el equilibrio y favorecen que vuelva. Lavar sólo por fuera, con agua y jabón suave sin perfume.

    ¿Qué hago si me vuelve muchas veces?

    Si aparece cuatro veces o más al año, ya no se trata episodio por episodio: hay que confirmar el diagnóstico y buscar la causa de fondo, empezando por el control del azúcar.

    ¿La ropa influye?

    Sí. La humedad mantenida la favorece: conviene ropa interior de algodón, evitar prendas muy ajustadas o sintéticas y cambiarse enseguida el traje de baño mojado.

    Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.