La enfermedad de Crohn es una inflamación crónica del tubo digestivo en la que las propias defensas atacan la pared del intestino. Suele empezar entre los quince y los treinta y cinco años, y va por épocas: brotes con molestias y temporadas en calma. Muchas personas pasan años con el diagnóstico de colitis o de colon irritable antes de saber lo que tienen, y por eso vale la pena conocer las señales que la distinguen.
Qué pasa en el intestino
Puede afectar cualquier parte del tubo digestivo, de la boca al ano, pero lo más común es el final del intestino delgado y el colon. La inflamación va por parches y atraviesa toda la pared del intestino, y con los años puede dejar estrecheces o túneles hacia otros órganos o hacia la piel, llamados fístulas.
Se parece a la **colitis ulcerosa**, que es la otra enfermedad inflamatoria del intestino. La diferencia es que ésta afecta sólo el colon y de forma continua, sin parches. El tratamiento de las dos se parece, pero no es igual.
Los síntomas
- Diarrea que dura más de cuatro semanas, a veces con sangre.
- Dolor de panza, muchas veces del lado derecho abajo, que empeora después de comer.
- Bajar de peso sin intentarlo, y cansancio por anemia.
- Fiebre en los brotes.
- Llagas en la boca que se repiten.
- Dolor, abscesos o fístulas alrededor del ano.
- En niños y adolescentes, que dejen de crecer o se atrase el desarrollo.
También puede dar molestias fuera del intestino: dolor de articulaciones, ojos rojos y dolorosos, o bultos rojos y dolorosos en las piernas.
En qué se diferencia del colon irritable
El colon irritable causa dolor, gases y cambios en las evacuaciones, pero **no daña el intestino** y no deja señales en los análisis. La enfermedad de Crohn sí inflama, y por eso suele traer alguna de estas señales, que el colon irritable no da:
- Sangre en las heces.
- Diarrea que le despierta de noche.
- Bajar de peso sin intentarlo.
- Fiebre o anemia.
- Fístulas o abscesos alrededor del ano.
Si tiene alguna de ellas, no se quede con el diagnóstico de colitis sin más estudios.
Cómo se confirma
- Análisis de sangre para buscar anemia e inflamación.
- La **calprotectina en heces**, una prueba sencilla que sube cuando el intestino está inflamado y ayuda mucho a separarla del colon irritable.
- La **colonoscopía con biopsias**, que es la que confirma.
- Estudios de imagen, como la resonancia o la tomografía del intestino, para ver las partes que la colonoscopía no alcanza.
En Guatemala, antes de confirmarla hay que descartar infecciones que se le parecen mucho, como las amebas o la tuberculosis intestinal. Por eso el diagnóstico lo hace el gastroenterólogo, juntando todo.
El tratamiento y el día a día
El gastroenterólogo lo decide según la zona afectada y cuánta inflamación hay. Los brotes suelen tratarse con cortisona por un tiempo; para mantener la calma se usan medicamentos que regulan las defensas y, cuando no bastan, tratamientos biológicos. La cirugía se reserva para las complicaciones, como una estrechez o una fístula. El objetivo es que el intestino deje de estar inflamado, no sólo que las molestias bajen.
- **No fumar**: en la enfermedad de Crohn el tabaco empeora mucho los brotes y aumenta las cirugías.
- **Evitar los antiinflamatorios** como el ibuprofeno, el diclofenaco o el naproxeno, que pueden desencadenar un brote.
- **Comer**: no hay una dieta única. Llevar un diario ayuda a ver qué le cae mal; en los brotes, o si hay estrecheces, conviene comer con poca fibra.
- **Revisar hierro, vitamina B12 y vitamina D**, que suelen quedar bajos.
- **Vacunas al día**, conversadas con el médico antes de ciertos tratamientos.
- **Cuidar el ánimo**: vivir con una enfermedad que va por épocas cansa, y también se acompaña.
Antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, sobre todo si promete «subir las defensas», coméntelo con su gastroenterólogo: en una enfermedad autoinmune tratada con medicamentos que regulan las defensas no siempre conviene, y algunos no se deben combinar.
- Si tiene diarrea que dura más de cuatro semanas.
- Si hay sangre en las heces, diarrea que le despierta de noche o baja de peso sin intentarlo.
- Si tiene dolor, un absceso o una fístula alrededor del ano.
- Si un niño o adolescente con molestias de la panza deja de crecer o de subir de peso.
- De urgencia si tiene dolor de panza fuerte con vómitos y no puede evacuar ni expulsar gases.
Si vive con enfermedad de Crohn y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o los hábitos que ayudan entre brote y brote, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al gastroenterólogo que le trata; nunca lo sustituye.
Agendar una consultaPreguntas frecuentes
¿La enfermedad de Crohn es lo mismo que el colon irritable?
No. El colon irritable causa molestias pero no daña el intestino. La enfermedad de Crohn lo inflama y puede dar sangre, pérdida de peso, fiebre o anemia.
¿Qué diferencia hay con la colitis ulcerosa?
Las dos son enfermedades inflamatorias del intestino. La colitis ulcerosa afecta sólo el colon y de forma continua; la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tubo digestivo y va por parches.
¿Qué debo comer si tengo enfermedad de Crohn?
No hay una dieta única. Un diario de comidas ayuda a ver qué le cae mal, y en los brotes o si hay estrecheces conviene comer con poca fibra. Lo importante es comer lo suficiente.
¿La enfermedad de Crohn se hereda?
No de forma directa, pero tener un familiar cercano con la enfermedad aumenta el riesgo.
¿Puedo tomar productos naturales?
Coméntelo antes con su gastroenterólogo. Varios tratamientos regulan las defensas, y los productos que prometen «subirlas» no siempre convienen en una enfermedad autoinmune.
Si sus molestias se parecen más a un colon irritable, sin sangre ni pérdida de peso, lea también Colitis y colon irritable: qué es y qué lo desencadena.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.
