La esclerosis múltiple es una enfermedad en la que las propias defensas atacan la cubierta que protege los nervios del cerebro y la médula. Suele empezar entre los veinte y los cuarenta años, y es más frecuente en mujeres. Da miedo por lo que se oye de ella, pero hoy el panorama es muy distinto al de hace treinta años: con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas sigue con su vida.
Qué pasa en el cuerpo
Los nervios están envueltos en una capa llamada mielina, que funciona como el forro de un cable. En la esclerosis múltiple el sistema de defensa la ataca en distintos puntos, y donde se daña la señal viaja mal o se corta. Por eso los síntomas dependen de **dónde** esté la lesión, y pueden ser muy distintos de una persona a otra.
En la mayoría empieza en forma de **brotes**: aparecen síntomas nuevos durante días o semanas y luego mejoran, en parte o del todo. Con los años, en algunas personas la enfermedad pasa a avanzar despacio sin brotes claros.
Las primeras señales
Lo típico es un síntoma neurológico que aparece en horas o días y dura más de un día:
- Visión borrosa en un ojo, a veces con dolor al moverlo.
- Visión doble.
- Hormigueo o adormecimiento en una pierna, un brazo o de la cintura para abajo.
- Debilidad en una pierna, o arrastrar un pie.
- Mareo o falta de equilibrio al caminar.
- Una sensación como de descarga eléctrica que baja por la espalda al doblar el cuello.
- Ganas urgentes de orinar o dificultad para aguantar.
También es muy frecuente un **cansancio** fuera de proporción, y que los síntomas empeoren con el calor, un baño caliente o la fiebre, para mejorar al refrescarse.
Cómo se confirma
No hay un solo análisis que la confirme. La diagnostica el **neurólogo** juntando varias cosas:
- La historia de los síntomas y la exploración neurológica.
- Una **resonancia magnética** del cerebro y la médula, que muestra las lesiones.
- A veces, una punción lumbar para estudiar el líquido que rodea la médula.
- Análisis para descartar otras enfermedades que se le parecen.
Es importante no quedarse con el primer episodio que se quitó solo: justamente en ese momento empezar el estudio es lo que permite tratar temprano.
El tratamiento
Tiene tres partes, y las decide el neurólogo:
- **Para los brotes**: suelen tratarse con cortisona por unos días, para que pasen antes.
- **Para la enfermedad**: los llamados tratamientos modificadores, en inyección, pastillas o infusión, que reducen el número de brotes y frenan el avance. Funcionan mejor cuanto antes se empiezan.
- **Para los síntomas**: la fatiga, la rigidez, la vejiga, el dolor o el ánimo tienen cada uno su manejo, y la rehabilitación ayuda mucho.
Varios de esos tratamientos actúan sobre las defensas. Por eso, antes de tomar cualquier producto natural o suplemento, y más si promete «subir las defensas», coméntelo con su neurólogo: en una enfermedad autoinmune no siempre convienen, y algunos no se deben combinar con su tratamiento.
Qué ayuda a vivir mejor
- **Moverse**: el ejercicio regular, adaptado a cada uno, mejora la fuerza, el equilibrio, el ánimo y el cansancio. Nadar o hacer ejercicio en agua fresca se tolera especialmente bien.
- **No fumar**: el tabaco se asocia a una enfermedad más activa.
- **Revisar la vitamina D**: los niveles bajos son frecuentes; su médico puede medirla y decidir si hace falta.
- **Evitar el calor excesivo** en los días malos, sabiendo que el empeoramiento por calor es pasajero.
- **Planificar el descanso**: repartir las tareas del día y tomar pausas antes de agotarse.
- **Cuidar el ánimo**: la tristeza y la ansiedad son frecuentes y también se tratan.
Y si piensa en un embarazo, se puede: se planifica con el neurólogo, porque algunos tratamientos deben ajustarse antes.
- Si pierde visión de un ojo, sobre todo con dolor al moverlo, o ve doble.
- Si tiene hormigueo, adormecimiento o debilidad en un lado del cuerpo o en las piernas que dura más de un día.
- Si le falla el equilibrio al caminar sin otra causa que lo explique.
- Si ya tiene el diagnóstico y aparece un síntoma nuevo o empeora uno que tenía, por si es un brote.
- De urgencia si la debilidad o el adormecimiento aparecen de golpe en un lado de la cara o del cuerpo, o le cuesta hablar: puede ser un derrame y hay que descartarlo ese mismo momento.
Si vive con esclerosis múltiple y quiere acompañamiento con el cansancio, el ánimo o los hábitos que ayudan entre brote y brote, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al neurólogo que le trata; nunca lo sustituye.
Agendar una consultaPreguntas frecuentes
¿La esclerosis múltiple es hereditaria?
No se hereda de forma directa. Tener un familiar con la enfermedad aumenta un poco el riesgo, pero la gran mayoría de los hijos de una persona con esclerosis múltiple no la tendrán.
¿Se contagia?
No. No se pasa de una persona a otra.
¿Todas las personas con esclerosis múltiple terminan en silla de ruedas?
No. Con los tratamientos actuales, la mayoría de las personas sigue caminando y haciendo su vida durante muchos años. Empezar el tratamiento temprano es lo que más ayuda.
¿Por qué empeoran los síntomas con el calor?
Porque el calor hace que la señal viaje peor por los nervios dañados. Es pasajero: al refrescarse, el síntoma vuelve a como estaba, y no quiere decir que la enfermedad avanzó.
¿Puedo tomar productos naturales o suplementos?
Sólo después de comentarlo con su neurólogo. Varios tratamientos de la esclerosis múltiple actúan sobre las defensas, y los productos que prometen «subirlas» no siempre convienen en una enfermedad autoinmune.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.
