Virus del papiloma humano (VPH): qué es y qué sigue

Virus del papiloma humano (VPH): qué es y qué sigue

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El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente que existe: la mayoría de las personas con vida sexual lo tendrá en algún momento, casi siempre sin enterarse. Un resultado positivo asusta, pero en la gran mayoría de los casos el propio cuerpo lo controla. Esto es lo que conviene saber para no alarmarse de más ni descuidarse.

Qué es el VPH

El virus del papiloma humano no es uno solo: es una familia de más de doscientos tipos. Unos cuarenta afectan la zona genital, y se transmiten por el contacto de piel con piel durante las relaciones sexuales, no sólo por la penetración.

Se dividen en dos grupos que conviene no confundir:

  • Los de bajo riesgo, como el 6 y el 11, que pueden causar verrugas genitales. Son molestas, pero no se convierten en cáncer.
  • Los de alto riesgo, sobre todo el 16 y el 18, que cuando se quedan años en el cuerpo pueden causar lesiones en el cuello del útero que, con el tiempo, llegan a volverse cáncer. Esos dos tipos están detrás de al menos siete de cada diez casos de cáncer de cuello uterino.

Los tipos de alto riesgo se relacionan también, con menos frecuencia, con cánceres del ano, la vulva, la vagina, el pene y la garganta.

Por qué casi siempre desaparece solo

El sistema de defensa lo controla en la mayoría de las personas: alrededor de nueve de cada diez infecciones dejan de detectarse en unos dos años, sin haber dado ningún síntoma. Tener VPH, por sí solo, no es una enfermedad.

Lo que importa es la infección por un tipo de alto riesgo que PERSISTE. Aun así, el camino hasta un cáncer es lento: suelen pasar entre quince y veinte años en una mujer con las defensas normales, y ese tiempo es justamente el que permite detectar y tratar las lesiones antes. Con las defensas bajas —por VIH sin tratar, por ejemplo— el proceso puede ser más rápido.

Fumar se asocia a que la infección persista y avance. Es una razón más, y concreta, para dejarlo.

Cómo se detecta

El VPH no da síntomas, así que se busca con pruebas:

  • El Papanicolaou, o citología, que busca células alteradas en el cuello del útero.
  • La prueba de VPH, que busca directamente el virus de alto riesgo. Donde está disponible, permite espaciar más los controles cuando sale negativa.
  • La inspección visual con ácido acético, que se usa en los servicios públicos: se aplica un líquido sobre el cuello del útero y se observa si cambia de color.

En los hombres no hay una prueba de rutina. Se consulta si aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal.

Qué significan NIC 1, NIC 2 y NIC 3

Cuando la citología o la biopsia encuentran células alteradas, el resultado se expresa como NIC —neoplasia intraepitelial cervical— seguido de un número. No es un cáncer: es una lesión en la capa superficial del cuello del útero, y el número dice cuánto de esa capa está afectada.

  • NIC 1 es una lesión de bajo grado. Con frecuencia regresa sola, y lo habitual es vigilarla con controles en vez de tratarla de inmediato.
  • NIC 2 y NIC 3 son lesiones de alto grado. Tienen más probabilidad de avanzar, y por eso suelen tratarse retirando o destruyendo la zona afectada, con procedimientos que se hacen en consulta.

Qué hacer en cada caso lo decide el médico con el resultado completo en la mano: la edad, los controles anteriores y el tipo de virus cambian la indicación.

Qué ayuda

Nada de lo que sigue sustituye los controles, pero sí reduce el riesgo:

  • La vacuna, que protege mejor si se aplica antes de empezar la vida sexual. En Guatemala forma parte del esquema de vacunación; pregunte en su centro de salud a qué edad le corresponde a su hija o a su hijo.
  • Hacerse los controles cuando tocan, aunque se sienta bien: es lo que permite encontrar una lesión cuando todavía es sencilla de tratar.
  • No fumar.
  • El preservativo reduce el contagio, aunque no lo evita del todo, porque el virus también está en la piel que no cubre.
Cuándo conviene consultar
  • Si le salió un VPH positivo de alto riesgo o un Papanicolaou alterado: hace falta decidir el seguimiento, que puede ser repetir la prueba o hacer una colposcopia.
  • Si tiene sangrado después de las relaciones, entre una regla y otra o después de la menopausia.
  • Si tiene flujo con mal olor que no cede, dolor en la parte baja del abdomen o dolor en las relaciones.
  • Si le aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal.
  • Si nunca se ha hecho un Papanicolaou, o hace más de tres años del último.
  • Si tiene las defensas bajas, por VIH, un trasplante o un tratamiento que baje la inmunidad: necesita controles más seguidos.

Si le salió un VPH positivo o un Papanicolaou alterado y quiere entender qué sigue, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La cita se reserva en línea y se elige día y hora.

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Preguntas frecuentes

¿El VPH desaparece solo?

En la mayoría de los casos, sí: alrededor de nueve de cada diez infecciones dejan de detectarse en unos dos años. Lo que necesita seguimiento es la infección por un tipo de alto riesgo que persiste en el tiempo.

¿Tener VPH quiere decir que tengo cáncer?

No. El VPH es muy frecuente y casi siempre desaparece sin dar problemas. Sólo una parte pequeña de las infecciones de alto riesgo que persisten durante años llega a producir lesiones, y esas lesiones se pueden detectar y tratar antes de que se conviertan en cáncer.

¿Qué es un NIC 1 y qué es un NIC 2?

Son lesiones en la capa superficial del cuello del útero, no cánceres. El NIC 1 es de bajo grado y con frecuencia regresa solo, por lo que suele vigilarse. El NIC 2 es de alto grado y normalmente se trata para que no avance.

¿Los hombres también tienen VPH?

Sí, se contagian igual. No existe una prueba de rutina para ellos: se consulta si aparecen verrugas o lesiones en la zona genital o anal. La vacuna también está indicada en varones.

¿Cada cuánto hay que hacerse el Papanicolaou?

Depende de la edad y de los resultados anteriores. Como referencia general, la citología se repite cada tres años y la prueba de VPH, cuando está disponible, cada cinco. Su médico le dirá cuál le corresponde.

Si quiere saber cómo se llega del VPH al cáncer y cómo se evita, lea también Cáncer de cuello uterino: cómo se evita, señales y tratamiento.

Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.