Linfoma: ganglios que no se quitan, tipos y tratamiento

Linfoma: ganglios que no se quitan, tipos y tratamiento

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El linfoma es un cáncer de los linfocitos, unas células de defensa que viven sobre todo en los ganglios. Casi todo el mundo ha tenido alguna vez un ganglio inflamado por una infección de garganta o de una muela, y eso no tiene nada que ver. Lo que hay que aprender a distinguir es el ganglio que **no se quita**.

El ganglio que hay que revisar

La inmensa mayoría de los ganglios inflamados se deben a una infección y se desinflaman solos en dos o tres semanas. Merece una consulta el que:

  • Sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.
  • No duele y se siente duro o como de goma.
  • Mide más de uno y medio o dos centímetros.
  • Aparece sin ninguna infección que lo explique, o junto a otros en distintas partes: cuello, axilas, ingles.
  • Está arriba de la clavícula: ahí casi nunca es por una infección común.

Las otras señales

Además de los ganglios, el linfoma puede dar lo que los médicos llaman síntomas B, que siempre deben consultarse:

  • Fiebre que va y viene sin causa aparente.
  • Sudores de noche que empapan la ropa o las sábanas.
  • Bajar de peso sin intentarlo, más de una décima parte en seis meses.

También puede haber picazón en todo el cuerpo, cansancio que no mejora, tos o falta de aire si hay ganglios en el pecho, y sensación de llenura si están en la panza.

Hodgkin y no Hodgkin

  • **Linfoma de Hodgkin**: es el menos frecuente. Aparece sobre todo en jóvenes de quince a treinta y cinco años y en mayores de cincuenta y cinco. Suele empezar en los ganglios del cuello o del pecho, y es de los cánceres en los que el tratamiento consigue mejores resultados.
  • **Linfomas no Hodgkin**: son la mayoría y son muchos tipos distintos. Algunos avanzan rápido y se tratan enseguida; otros, llamados indolentes, avanzan tan despacio que a veces sólo se vigilan durante años.

Hay un tipo que empieza en la piel, el **linfoma fungoide**: manchas o placas rojizas que pican y parecen un eccema o una psoriasis, pero que no mejoran con las cremas de siempre. Si una mancha así lleva meses sin ceder, conviene que la revisen y, si hace falta, que se tome una biopsia.

Cómo se confirma

La prueba que confirma un linfoma es la **biopsia**, de preferencia retirando el ganglio completo, porque para saber el tipo exacto el patólogo necesita ver cómo está organizado por dentro. Después se hacen estudios de imagen, como una tomografía, para saber cuántas zonas están afectadas, y análisis de sangre; a veces también un estudio de la médula ósea.

Tomar antibióticos «a ver si baja» está bien una vez, si parece una infección. Pero si el ganglio sigue después, lo que corresponde es estudiarlo, no seguir con más antibióticos.

El tratamiento y la vida durante él

El equipo de hematología u oncología lo decide según el tipo y la extensión. Suele combinar quimioterapia con anticuerpos que se dirigen contra las células del linfoma, y a veces radioterapia. En algunos casos que regresan se usa el trasplante de médula ósea. En los indolentes sin molestias, vigilar sin tratar puede ser la mejor decisión, y no quiere decir que se le abandona.

Durante el tratamiento:

  • Las defensas bajan: lavado de manos, alimentos bien cocidos y alejarse de quien esté enfermo.
  • La fiebre durante la quimioterapia es una urgencia, aunque se sienta bien por lo demás.
  • Pregunte a su equipo qué vacunas le tocan y cuáles debe evitar mientras dure el tratamiento.
  • Comer lo suficiente y moverse lo que se pueda ayudan contra el cansancio.

Si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo antes al equipo que le trata: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.

Cuándo conviene consultar
  • Si tiene un ganglio que sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.
  • Si le aparece un ganglio arriba de la clavícula.
  • Si tiene fiebre sin causa, sudores nocturnos que empapan o baja de peso sin intentarlo.
  • Si una mancha de la piel que parece eccema lleva meses sin mejorar con tratamiento.
  • De urgencia si está en tratamiento y tiene fiebre, o si le falta el aire.

Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con el cansancio, la alimentación o las defensas, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de hematología u oncología que le atiende; nunca lo sustituye.

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Preguntas frecuentes

¿Todo ganglio inflamado es un linfoma?

No. La gran mayoría se inflaman por una infección y se desinflaman solos en dos o tres semanas. El que hay que revisar es el que sigue ahí o crece después de tres o cuatro semanas.

¿Qué diferencia hay entre el linfoma de Hodgkin y el no Hodgkin?

Son grupos distintos que se distinguen en la biopsia. El de Hodgkin es menos frecuente y suele responder muy bien al tratamiento; los no Hodgkin son muchos tipos, unos rápidos y otros muy lentos.

¿El linfoma se contagia?

No. Algunos linfomas se relacionan con infecciones, como ciertos virus, pero el linfoma en sí no se pasa de una persona a otra.

¿Qué es el linfoma fungoide?

Un linfoma que empieza en la piel. Se ve como manchas o placas rojizas que pican y parecen un eccema, pero no mejoran con los tratamientos habituales. Se confirma con una biopsia de la piel.

¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?

Sólo si el equipo que le trata lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar.

Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.