La diabetes tipo 2 no empieza el día del diagnóstico. Empieza años antes, sin síntomas, en una fase en la que todavía se puede cambiar el rumbo — y ésa es la parte que casi nadie aprovecha.
Qué ocurre por dentro
La insulina es la llave que mete el azúcar de la sangre dentro de las células. En la diabetes tipo 2 la llave sigue existiendo, pero la cerradura responde peor: es lo que se llama resistencia a la insulina.
El páncreas compensa produciendo más, durante años. Cuando ya no da abasto, el azúcar empieza a quedarse en la sangre y aparece el diagnóstico. Por eso el problema es antiguo aunque la noticia sea nueva.
Cómo se nota, cuando se nota
Al principio no se nota nada. Cuando aparecen síntomas, suelen ser:
- Sed constante y beber mucho.
- Orinar más, y levantarse de noche a hacerlo.
- Cansancio.
- Perder peso sin proponérselo.
- Visión borrosa que va y viene.
- Heridas que tardan en cerrar, infecciones de piel o de orina repetidas.
- Hormigueo o adormecimiento en los pies.
Que no haya síntomas no significa que no haya problema: buena parte de los diagnósticos aparecen en un análisis pedido por otra cosa.
Los números
Tres análisis dicen dónde está uno. En glucosa en ayunas, por debajo de 100 mg/dl es normal, entre 100 y 125 es prediabetes, y 126 o más en dos ocasiones es diabetes.
La hemoglobina glicosilada —la HbA1c— resume los últimos dos o tres meses: por debajo de 5,7 % normal, entre 5,7 y 6,4 % prediabetes, 6,5 % o más diabetes. Es más fiable que una glucosa suelta, porque no depende de lo que se cenó anoche.
La prediabetes no es «casi nada». Es la fase en la que los cambios rinden más, y en la que todavía se puede evitar o retrasar el diagnóstico durante años.
Qué cambia el curso de verdad
Esto está bien estudiado, con ensayos grandes, y el resultado es consistente:
- Perder entre el 5 y el 7 % del peso, si hay sobrepeso. Es lo que más rinde.
- Caminar o moverse unos 150 minutos por semana, repartidos. No hace falta el gimnasio.
- Quitar bebidas azucaradas y jugos, que es donde entra el azúcar sin avisar.
- Cambiar harina refinada por integral, y añadir verdura y legumbre.
- Dormir bien: el sueño corto empeora la resistencia a la insulina.
- Dejar de fumar, que multiplica el daño en los vasos.
En personas con prediabetes, este conjunto reduce el riesgo de pasar a diabetes en torno a la mitad. Y en quien ya tiene el diagnóstico, sigue mejorando el control aunque además necesite tratamiento.
- Si tiene sed constante, orina mucho, ha perdido peso sin proponérselo o le cuesta cerrar las heridas.
- Si le salió una glucosa en ayunas de 100 o más, o una HbA1c de 5,7 % o más: eso ya es prediabetes y es el mejor momento para actuar.
- Si tiene antecedentes familiares directos, tuvo diabetes en el embarazo o sobrepeso abdominal.
- Si ya tiene diagnóstico y aparecen hormigueos en los pies, cambios en la visión o heridas que no cierran.
- Antes de cambiar o suspender cualquier tratamiento que ya esté tomando. Esto no se hace por cuenta propia.
Si le salió la glucosa alta o está en prediabetes, es el momento en que más rinde ordenar las cosas. Puede agendar una consulta en línea, en Cobán o en la capital.
Agendar una consultaPreguntas frecuentes
¿Qué valor de glucosa indica diabetes?
En ayunas: por debajo de 100 mg/dl es normal, entre 100 y 125 es prediabetes, y 126 o más en dos ocasiones es diabetes. Con hemoglobina glicosilada: menos de 5,7 % normal, 5,7 a 6,4 % prediabetes, 6,5 % o más diabetes.
¿La prediabetes se puede revertir?
En buena medida sí. Perder entre el 5 y el 7 % del peso y moverse unos 150 minutos por semana reduce en torno a la mitad el riesgo de pasar a diabetes. Es la fase en la que los cambios rinden más.
¿Qué diferencia hay entre la glucosa y la hemoglobina glicosilada?
La glucosa es una foto del momento y depende de lo que se comió antes. La hemoglobina glicosilada resume los últimos dos o tres meses, así que es más fiable para saber cómo va el control.
¿La diabetes tipo 2 da síntomas desde el principio?
No. Empieza años antes del diagnóstico sin dar nada, y buena parte de los casos aparecen en un análisis pedido por otra cosa. Que no haya síntomas no significa que no haya problema.
¿Cuánto ejercicio hace falta?
Unos 150 minutos por semana repartidos, que pueden ser caminatas. No hace falta gimnasio ni intensidad alta para que se note en el control del azúcar.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.
