En Guatemala el cáncer de estómago es de los más frecuentes, y una parte de la razón es que la bacteria que más lo favorece, Helicobacter pylori, es muy común aquí. El problema es que al principio se confunde con una gastritis cualquiera, y por eso muchas veces se encuentra tarde. Saber qué señales no dejar pasar es lo que más cambia las cosas.
Por qué se encuentra tarde
En sus primeras etapas casi no da molestias, y las que da son las mismas de una indigestión: ardor, llenura, algo de dolor en la boca del estómago. Es fácil tomarse un antiácido, sentirse mejor unos días y seguir adelante.
Lo que distingue a una molestia que hay que revisar no es cuánto duele, sino que **no se quita**, que **va a más** o que viene **acompañada** de alguna de las señales de alarma.
Las señales de alarma
Ninguna de ellas quiere decir por sí sola que haya un cáncer, pero todas merecen una consulta pronto, y más si tiene más de cuarenta y cinco años:
- Bajar de peso sin estar intentándolo.
- Llenarse con muy poca comida, o perder el apetito de forma persistente.
- Vómito con sangre o con aspecto de café molido.
- Heces negras, como alquitrán.
- Dificultad o dolor para tragar.
- Cansancio y palidez por anemia, sin otra causa que la explique.
- Ardor o dolor de estómago que dura más de tres o cuatro semanas pese al tratamiento.
El vómito con sangre y las heces negras son motivo de ir a emergencias ese mismo día: pueden ser un sangrado, sea cual sea la causa.
Qué lo favorece
- La infección por **Helicobacter pylori**, sobre todo cuando lleva muchos años sin tratarse.
- La edad: la mayoría de los casos aparece después de los cincuenta, y es más frecuente en hombres.
- Comer mucha sal, embutidos, carnes ahumadas y encurtidos, y pocas frutas y verduras.
- Fumar.
- Tener un familiar cercano que lo haya tenido.
- Una gastritis crónica de muchos años que ha dañado la mucosa, o una cirugía previa del estómago.
Hay que ponerlo en su lugar: la gran mayoría de las personas que tienen H. pylori **nunca** tendrán cáncer de estómago. Pero como es una causa que se puede tratar, vale la pena buscarla cuando hay molestias y completar el tratamiento cuando sale positiva.
Cómo se confirma
- La **endoscopía**: un tubo delgado con cámara que se pasa por la boca con sedación. Permite ver la mucosa y tomar muestras.
- La **biopsia** de lo que se ve en la endoscopía, que es la única prueba que confirma si es o no un cáncer.
- Pruebas de H. pylori en el aliento, en las heces o en la misma biopsia.
- Si se confirma, una tomografía y otros estudios para saber hasta dónde llegó, que es lo que decide el tratamiento.
Un ultrasonido del abdomen o unos análisis de sangre normales no descartan un problema dentro del estómago. Si hay señales de alarma, la prueba que responde es la endoscopía.
Cómo se trata y cómo se vive después
El tratamiento lo decide el equipo de oncología según la etapa. Cuando se encuentra muy temprano, a veces basta con retirarlo por la misma endoscopía. En los demás casos suele hacer falta cirugía, que retira una parte del estómago o el estómago completo, muchas veces acompañada de quimioterapia antes o después.
Comer después de una cirugía de estómago se aprende de nuevo:
- Varias comidas pequeñas al día, seis o siete, en vez de tres grandes.
- Comer despacio y masticar bien.
- Beber los líquidos entre comidas, no con ellas.
- Evitar los dulces concentrados, que pueden dar mareo, sudor y diarrea poco después de comer.
- Controlar el peso cada semana al principio.
Si se retiró todo el estómago, el cuerpo deja de absorber la vitamina B12 y hay que recibirla inyectada de por vida; también se vigilan el hierro y el calcio. Y como en cualquier cáncer, si toma o piensa tomar un producto natural o un suplemento, dígaselo a su oncólogo: algunos interactúan con la quimioterapia. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.
- Si baja de peso sin intentarlo, se llena con muy poco o perdió el apetito.
- Si el ardor o el dolor de estómago dura más de tres o cuatro semanas pese al tratamiento, sobre todo después de los cuarenta y cinco años.
- Si le cuesta tragar o siente que la comida se atora.
- De urgencia, el mismo día, si vomita sangre o sus heces son negras.
- Si un familiar cercano tuvo cáncer de estómago, para valorar si conviene buscar H. pylori o hacer una endoscopía.
Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento con la alimentación, el cansancio o las molestias, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.
Agendar una consultaPreguntas frecuentes
¿La gastritis se convierte en cáncer?
Casi nunca. La gran mayoría de las gastritis no tienen nada que ver con el cáncer. Lo que sí aumenta el riesgo es una gastritis crónica de muchos años, sobre todo por H. pylori sin tratar, que va dañando la mucosa. Por eso conviene buscar la bacteria y tratarla.
¿Tener H. pylori quiere decir que me va a dar cáncer?
No. La mayoría de las personas con H. pylori nunca tendrán cáncer de estómago. Es un factor de riesgo, no una sentencia, y además se puede tratar.
¿Qué prueba detecta el cáncer de estómago?
La endoscopía con biopsia. Un ultrasonido o unos análisis de sangre normales no lo descartan.
¿Se puede vivir sin estómago?
Sí. Después de quitar el estómago se aprende a comer poco y seguido, y hace falta recibir vitamina B12 inyectada de por vida. Con el tiempo la mayoría de las personas recupera una alimentación bastante normal.
¿Puedo tomar productos naturales durante el tratamiento?
Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia. Coméntelo en consulta antes de empezar y no deje ni retrase el tratamiento que le indicaron.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.
