El cáncer de mama es uno de los más frecuentes en las mujeres, también en Guatemala. La buena noticia es que se detecta cada vez antes, y cuando se encuentra en una etapa temprana la gran mayoría de las mujeres sale adelante. Esto es lo que conviene saber: qué vigilar, cómo se detecta y cómo se vive el tratamiento.
Las señales que hay que consultar
Ninguna de estas señales quiere decir por sí sola que haya un cáncer. Pero todas merecen que un profesional las revise:
- Un bulto nuevo en el seno o en la axila. El que preocupa suele ser duro, no duele y no se mueve al tocarlo, aunque cualquier bulto nuevo se consulta.
- Un cambio en el tamaño o la forma de un seno.
- Piel que se hunde, se arruga o toma aspecto de cáscara de naranja.
- Un pezón que se retrae hacia dentro cuando antes no lo hacía.
- Secreción por el pezón, sobre todo si tiene sangre.
- Enrojecimiento o hinchazón del seno que no cede en unos días.
La mayoría de los bultos que se encuentran no son cáncer: muchos son quistes o fibroadenomas, que son benignos. Justamente por eso conviene revisarlos pronto y salir de dudas.
Quién tiene más riesgo
El factor que más pesa es la edad: el riesgo sube a partir de los cincuenta. A eso se suman otros:
- Tener madre, hermana o hija que lo haya tenido, sobre todo si fue antes de los cincuenta.
- Ciertas alteraciones genéticas heredadas, como las de los genes BRCA1 y BRCA2.
- Una primera regla temprana o una menopausia tardía.
- No haber tenido hijos, o haber tenido el primero después de los treinta.
- El alcohol, el sobrepeso después de la menopausia y la falta de actividad física.
- Algunos tratamientos hormonales de la menopausia usados durante años.
Sólo una parte pequeña de los casos es hereditaria: la mayoría aparece en mujeres sin antecedentes en la familia. Y los hombres también pueden tenerlo, aunque es poco frecuente.
Cómo se detecta a tiempo
Conocer el propio cuerpo ayuda a notar un cambio, pero no reemplaza las pruebas:
- La mamografía, que puede encontrar lesiones antes de que se puedan tocar. Suele recomendarse a partir de los cuarenta o los cincuenta años, según el riesgo de cada mujer.
- El ultrasonido, que se usa sobre todo en mujeres jóvenes o cuando la mamografía no basta.
- La biopsia, que es la única prueba que confirma si una lesión es o no un cáncer.
Si tiene antecedentes familiares fuertes, hable con su médico: puede convenir empezar antes o hacer controles más seguidos.
Qué implica el tratamiento
No hay un solo cáncer de mama, y por eso tampoco un solo tratamiento. El equipo de oncología lo decide según el tipo de tumor y la etapa en que se encuentra. Suele combinar varias cosas:
- Cirugía, que puede retirar sólo la lesión o el seno completo.
- Quimioterapia, antes o después de la cirugía.
- Radioterapia sobre la zona tratada.
- Tratamiento hormonal durante años, cuando el tumor depende de las hormonas.
- Terapias dirigidas, en los tumores que tienen ciertas características.
Preguntar es parte del tratamiento: qué tipo es, en qué etapa está, qué se busca con cada paso y qué efectos esperar. Llevar las dudas anotadas a cada cita ayuda.
Qué ayuda a sobrellevarlo
El tratamiento se hace largo, y cómo se vive importa. Estas medidas tienen respaldo:
- Moverse lo que se pueda: caminar a diario, aunque sea poco, es de lo que más ayuda contra el cansancio del tratamiento.
- Comer lo suficiente, con proteína en cada comida, aunque el apetito falle. Varias comidas pequeñas se toleran mejor que tres grandes.
- Dormir y descansar sin culpa en los días más pesados.
- Apoyo emocional: hablar con la familia, con otras mujeres que pasaron por lo mismo o con un profesional.
- Cuidar la piel de la zona que recibe radioterapia, con lo que indique el equipo que la aplica.
Y una advertencia importante: si toma o piensa tomar cualquier producto natural, vitamina o suplemento, dígaselo a su oncólogo. Algunos interactúan con la quimioterapia o con el tratamiento hormonal. Nada de eso debe hacerle dejar ni retrasar el tratamiento indicado.
- Si nota un bulto nuevo en el seno o en la axila, aunque no duela.
- Si cambia la piel o el pezón: hundimiento, aspecto de cáscara de naranja, retracción o secreción con sangre.
- Si tiene madre, hermana o hija con cáncer de mama o de ovario, para valorar desde cuándo y cada cuánto hacerse controles.
- Durante el tratamiento, de urgencia si tiene fiebre, dificultad para respirar, dolor en el pecho o hinchazón de un brazo.
- Antes de empezar cualquier producto natural o suplemento mientras está en tratamiento.
Si está en tratamiento o ya lo terminó y quiere acompañamiento para sobrellevarlo, puede agendar una consulta con uno de nuestros profesionales, en Cobán o en la Ciudad de Guatemala. La consulta acompaña al equipo de oncología que le atiende; nunca lo sustituye.
Agendar una consultaPreguntas frecuentes
¿Todo bulto en el seno es cáncer?
No. La mayoría de los bultos son benignos, como los quistes o los fibroadenomas. Aun así, cualquier bulto nuevo debe revisarlo un profesional, porque sólo las pruebas dicen qué es.
¿Desde qué edad hay que hacerse la mamografía?
Suele recomendarse a partir de los cuarenta o los cincuenta años, según el riesgo de cada mujer. Si tiene antecedentes familiares, su médico puede indicarle empezar antes.
¿Los hombres pueden tener cáncer de mama?
Sí, aunque es poco frecuente. Un bulto o un cambio en el pezón en un hombre también debe consultarse.
¿El cáncer de mama se hereda?
Sólo una parte pequeña de los casos se debe a alteraciones genéticas heredadas, como las de BRCA1 y BRCA2. La mayoría aparece en mujeres sin antecedentes en la familia.
¿Puedo tomar productos naturales durante la quimioterapia?
Sólo si su oncólogo lo sabe. Algunos productos naturales y suplementos interactúan con la quimioterapia o con el tratamiento hormonal. Coméntelo en consulta antes de empezar, y no deje ni retrase el tratamiento que le indicaron.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta. Si tiene un diagnóstico o toma medicación, consúltelo con el profesional que le atiende antes de cambiar nada.
